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Vocabulario Fundamenta. Asesinato (19) "No puedo respirar", otro asesinato policial en Estados Unidos


Aún nos dura el escalofrío con las imágenes del asesinato de George Floyd el pasado martes 26, ese oficial de policía apoyando todo su peso durante diez minutos en el cuello de una persona que le pide ayuda porque está muriendo, porque lo está matando. Cada vez en más grabaciones puede verse que Floyd en ningún momento se resiste mientras se le esposa y se le detiene sacándole bruscamente de su coche donde estaba cuando la muerte le vino a ver vestida de azul. 

Parece que los cuatro oficiales de policía de Minneapolis le culpaban por haber supuestamente pagado con un billete falso de 20 dólares. Ellos han sido despedidos pero eso, claro, no basta. Esos cuatro hombres pero sobre todo el puto loco que le rompe el cuello con la rodilla durante 8,46 insoportables minutos deberían ser procesados inmediatamente por asesinato. 

Este es el enésimo caso de intolerable brutalidad policial sobre afroamericanos en Estados Unidos. Como ha dicho el alcalde de la ciudad, Jacob Frey no siguieron la primera máxima de la policía, ayudar a una persona que pedía ayuda. Mientras, la ira popular se manifiesta en las calles y ya son tres las noches de protestas pacíficas y algunos disturbios en Minneapolis, extendiéndose a otras grandes ciudades del país, como Denver, Washington, Los Angeles o Nueva York, entre otras.

El mismo Jacob Frey ha opinado al respecto de las protestas: "lo que hemos visto en los últimos días es el resultado de tanta ira y tristeza acumulada que se ha arraigado en nuestra comunidad negra, no sólo por diez minutos de horror, sino por 400 años

Desde aquí, el Juez Roy Bean también siente su indignación y su rechazo absolutos contra estos crímenes racistas que asolan el país norteamericano desde el comienzo de su historia como país. Descansa en paz, George Floyd. 



Vocabulario Fundamental. Asesinato (18) Irán en su laberinto (8) ¿La última victoria de Suleimani?

Un artículo de Mikel Ayestarán en 5W analiza el asesinato del poderoso general iraní Qassem Suleimani (ordenado por el incendiario Donald Trump) y del jefe de las milicias chiítas en Irak 'Multitud Popular' (PMF) Mahdi al-Muhandis, ejecutados con cuatro misiles lanzados por un dron estadounidense el 3 de enero de este año, que recién comienza con esta tremenda sacudida a la geopolítica mundial. 

Suleimani era el segundo hombre del régimen tras el Líder supremo Ali Jamenei y dirigía la fuerza Al Quds, cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria y encargada de las acciones militares iraníes en el exterior. En Irak, por poner algún ejemplo, ha sido responsable de las represalias armadas sobre las manifestaciones populares de los últimos meses y también dirigió la resistencia chií contra las fuerzas norteamericanas en el país sobre todo desde 2006. En Siria, la Fuerza Al Quds ha apoyado decisivamente a la supervivencia del régimen de al-Assad contra las fuerzas rebeldes y los yihadistas surgidos del levantamiento que se inició en 2011. En fin, un personaje de mucha entidad, el arquitecto de la expansión regional del régimen iraní en esta década a lo largo del eje Teherán-Bagdad-Damasco-Hezbollah, extendiéndose también a otros países como Yemen y Afganistán, tejiendo una temible red multinacional chií que ha sido un quebradero de cabeza para Estados Unidos, Israel y Arabia Saudía, sus tres archienemigos.

Como ha dicho el mismísimo general estadounidense David Petraeus (ex-comandante de las fuerzas USA en Irak y Afganistán y ex-director de la CIA), "su muerte es más significativa que el asesinato de Bin Laden o el del líder del Estado Islámico Abu Bakr al-Baghdadi". Ahora, tras sus funerales, el mundo contiene el aliento y mira a Irán esperando su respuesta, que podrá ser medida y proporcionada para salvar la cara o busca la sangrienta venganza por la que claman centenares de miles de personas y que podría provocar una (otra) guerra de impredecibles consecuencias en el siempre inflamable Oriente Medio. O si al final esta escalada de tensiones terminan a medio plazo con la retirada estadounidense de Irak, uno de los principales objetivos de Suleimani. 

¿La última victoria de Suleimani? 

El asesinato del general iraní abre las puertas a una retirada de las tropas de E.E.U.U. de Irak

Mikel Ayestarán - Cubriendo conflictos 03 de enero de 2020


Qassem Suleimani no tenía las etiquetas de “mayor amenaza global” o “terrorista número uno” que tenía Abu Bakr al Bagdadi, pero su muerte tiene mayores implicaciones en Oriente Medio que la del líder del grupo yihadista Estado Islámico (EI). Donald Trump ha cruzado una línea roja que sus antecesores no cruzaron y ha ordenado el asesinato del general que ha liderado durante las últimas dos décadas las operaciones de la Fuerza Al Quds, la unidad de la Guardia Revolucionaria de Irán encargada de las operaciones en el exterior. Una figura que, después de años en el más absoluto silencio como arquitecto de la red de milicias y grupos leales a Teherán en la región, salió a la luz pública en 2014 para demostrar que Irán estaba dispuesto a desplegar a su militar más importante en la lucha contra el califato. 


Manifestantes queman una bandera de EEUU en Teherán tras el asesinato de Suleimani. Vahid Salemi / AP

En apenas tres meses, Trump ha ordenado asesinar a Al Bagdadi y a Suleimani. Estado Islámico, derrotado en el plano militar y desposeído de su califato, no ha sido capaz de orquestar una respuesta a la caída de su líder. Ahora la región, y sobre todo Irak, contiene la respiración ante la “venganza” que claman los líderes iraníes. Una venganza que puede ser doble, ya que el asesinato de Suleimani supone una violación del acuerdo entre Bagdad y Washington para el despliegue de soldados de Estados Unidos en Irak, lo que abre las puertas a que el Parlamento iraquí les invite a abandonar de nuevo el país. Esta retirada supondría toda una victoria para la estrategia del difunto general.

WHAT

Un avión no tripulado de Estados Unidos atacó en la madrugada del viernes dos vehículos que salían del aeropuerto internacional de Bagdad. Como resultado de la operación murieron al menos ocho personas, entre ellas el general iraní Suleimani y el número dos de las Unidades de Movilización Popular de Irak, Abu Mehdi al Muhandis, que había acudido a recibirlo. 


Suleimani se había convertido en todo un símbolo en Irán, sobre todo desde que su figura se hizo pública durante la guerra en Siria contra el califato. El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ya ha designado a un sucesor, el general Ismael Gaani, y ha adelantado que el papel de las Fuerzas Al Quds seguirá siendo el mismo que hasta ahora.

Irán y sus aliados en la región claman venganza y la tensión crece un peldaño más entre Washington y Teherán. Trump ha pasado de las sanciones por el programa nuclear a los asesinatos selectivos, y su primer objetivo ha sido la persona que ha diseñado la estrategia de guerra irregular y ha formado a las milicias que han expandido la influencia de Irán en la región en las últimas dos décadas. Suleimani ha muerto, pero su obra, estas milicias, están operativas y son ahora la gran amenaza para Estados Unidos.

WHO

Nacido en 1957 en Rabor, provincia de Kerman, en el centro de Irán, Suleimani estaba casado y era padre de tres hijos y dos hijas, como recogió el periodista Dexter Filkins en el meticuloso perfil que le dedicó en The New Yorker en septiembre de 2013. Un texto “elaborado durante más de cinco meses de entrevistas”, me explicaba el periodista estadounidense en el transcurso de una conversación telefónica, y tan meticuloso como lo permite una figura inalcanzable que se encargaba de dirigir unas brigadas que eran “una mezcla entre la CIA y las Fuerzas Especiales”.


Suleimani en un evento oficial en Teherán en 2016. Fotografía de la oficina del líder supremo iraní / Archivo AP

Suleimani estaba incluido en la lista de “terroristas más buscados” elaborada por Washington, había sido acusado de planificar atentados en medio mundo y de ser el responsable de la muerte de cientos de soldados estadounidenses en Irak tras la caída de Sadam Husein en las operaciones ejecutadas por las milicias chiíes que armó y entrenó. Apodado el “comandante en la sombra” del régimen iraní, su rostro salió a la luz en 2014 para convertirse en el mejor argumento de la República Islámica en su lucha contra EI.

En octubre, la Guardia Revolucionaria anunció que había frustrado un complot extranjero para asesinarlo. Solo tres meses después, el todopoderoso cuerpo paramilitar anunciaba su muerte en un ataque de un dron de Estados Unidos en Bagdad.

WHEN


El asesinato de Suleimani se produce en plena escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, enfrentados desde que Trump decidiera salirse del pacto nuclear firmado por Barack Obama en 2015 y volver a imponer sanciones económicas a Irán. Este enfrentamiento ha vivido capítulos como los ataques a petroleros en el Golfo Pérsico, aún sin aclarar, o el derribo de un dron estadounidense en el sur de Irán tras violar su espacio aéreo. Otros capítulos de este pulso indirecto se libran en Yemen, donde los rebeldes hutíes son próximos a Teherán; Siria, donde Irán respalda a Bashar al Asad; o Irak, país en el que las milicias chiíes diseñadas por Suleimani desempeñan un papel clave.

Estados Unidos ha urgido a sus ciudadanos a abandonar Irak; aún están muy frescas las imágenes del asalto a la embajada estadounidense en Bagdad del 31 de diciembre, cuando cientos de seguidores de las milicias chiíes consiguieron irrumpir y quemar una pequeña parte del complejo en señal de protesta por un ataque estadounidense contra una de sus bases, en el que murieron 25 personas. Este ataque, según Washington, fue en respuesta a la muerte de un contratista por el fuego de las milicias. La situación de seguridad comenzaba a descontrolarse después de unos años en los que la lucha contra EI había eclipsado el resto de problemas entre chiíes y estadounidenses.

Manifestantes cantan eslóganes durante una manifestación contra el asesinato de Suleimani.Vahid Salemi / AP 

WHERE

Tras superar la invasión de Estados Unidos, la guerra sectaria y la batalla contra EI, Irak teme ahora verse convertida en un campo de batalla en el que Teherán y Washington diriman sus diferencias a golpes. El presidente, Barham Salí, ha descrito como una “agresión” la operación ordenada por Trump y ha alertado de “las consecuencias de seguridad en Irak y en la región”; y el ayatolá Alí al Sistani, máxima autoridad religiosa, ha pedido “contención” en un momento en el que “el país se encamina hacia momentos muy difíciles”. Muestra de ello es que el clérigo chií Muqtada al Sader, otra figura clave en la vida política y militar del país desde 2003, ha llamado a sus combatientes a estar listos para “proteger Irak” y ha tomado la decisión de reactivar al Ejército del Mahdi, la milicia que combatió a Estados Unidos desde 2003 hasta 2008. Aquel año, el clérigo chií dio la orden de congelar las operaciones del grupo, que estuvo también implicado en la brutal guerra sectaria que sufrió el país tras la caída de Sadam.


Manifestación contra el asesinato del general iraní. Vahid Salemi / AP

WHY

¿Cuál es la estrategia de Trump en la región? Es una incógnita tan grande como la respuesta de Irán al asesinato de Suleimani. En pleno año electoral, algunos lo acusan de emplear la carta de Irán como baza para ganar votos, pero este movimiento puede tener consecuencias directas inesperadas como la retirada de sus tropas de Irak. El Parlamento de Irak se reunirá para analizar este asesinato que, según el primer ministro dimisionario, Adil Abdul Mahdi, “viola las condiciones acordadas” para la presencia militar de Estados Unidos en el país. Tras la retirada ordenada por Obama en octubre de 2011, las tropas regresaron con el objetivo de combatir a EI. Pero la operación contra Suleimani está fuera del acuerdo entre ambos Gobiernos, por lo que el Parlamento podría pedir su salida. Y una segunda retirada de Estados Unidos supondría una victoria para Irán, que ha perdido en la batalla a uno de sus generales más simbólicos, pero puede ganar la guerra.

Vocabulario Fundamental. Asesinato (17) 'Seré asesinado', de Justin Webster


"Lamentablemente, si ustedes están viendo este mensaje es porque fui asesinado por el presidente Álvaro Colom... la razón de por qué estoy muerto se debe a que fui el abogado de Khalil Musa y su hija Marjorie, que fueron salvajemente asesinados también por el presidente Colom".


Este podría ser perfectamente el inicio de un thriller o de una película de suspense. El anzuelo ideal de cualquier director para mantener al espectador atento desde el minuto cero y mucho más expectante si sabe que este inicio es el de un hecho real. El vídeo en el que el Rodrigo Rosenberg, un rico abogado guatemalteco, anuncia su muerte y señala de manera directa a sus asesinos. El abogado de 47 años anunciaba que tenía pruebas de la complicidad directa del presidente y su mujer en el asesinato del 14 de abril del conocido empresario textil Khalil Musa (74 años) y su hija Marjorie Musa (con quien mantenía un romance). 

En ocho minutos, con traje oscuro, camisa blanca y corbata azul, Rosenberg va desgranando las vicisitudes de su muerte anunciada, ocurrida un domingo de mayo de 2009 cuando salió a dar un paseo en bicicleta cerca de su casa, un barrio residencial de la ciudad de Guatemala. El caso Rosenberg convulsionó entonces a la sociedad guatemalteca, traumatizada por una violencia en la que cada día morían asesinadas 15 personas y en la que el 98% de esos asesinatos quedan impunes. Un asesinato plagado de oscuridades y controversias con un desenlace inesperado.  

'Seré asesinado'

El documental que hoy publicamos, dirigido por el periodista y cineasta británico afincado en Cataluña Justin Webster, entra de lleno en este caso asistiendo casi en directo a un complejo entramado de dudas, mentiras, venganzas, traiciones, violencia, enfrentamientos políticos y amor. 

Con la participación de Eduardo Rosenberg, hijo del personaje central de esta historia, y del fiscal español Carlos Castresana, entonces al frente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala (CICIG), encargado de dirigir la investigación del caso real como narradores de los hechos, ponen en imágenes una historia inquietante que sacudió las bases institucionales de Guatemala.

De la realidad a la ficción

La historia fascinó a Webster, autor de media docena de documentales, como FCB Confidencial, donde narraba los entresijos de funcionamiento de la junta del Barça presidida por Joan Laporta, o Conexión Madrid, una investigación de cómo y por qué un grupo de musulmanes de Madrid llegó a formar el comando que en 2004 perpetró el 11-M. Un director abocado a las investigaciones, decidido a meter las narices en sitios de los que otros preferirían mantenerse alejados. 

"Lo que pasó es profundamente elocuente del estado de violencia y de justicia de posguerra, de infierno casi, que vive Guatemala. Por qué y cómo murió es entrar en el alma de Rodrigo Rosenberg, y por otra parte, en el alma de Guatemala. Y esto tiene aspectos universales, porque este país es un caso extremo, pero contaminado por una impunidad que podemos reconocer. La muerte de Rosenberg es una parábola y una tragedia sobre una impunidad reconocible".

Vocabulario Fundamental. Asesinato (16) El asesinato del embajador ruso


Podría haber sido un día cualquiera. Un simple lunes 19 de diciembre en la ciudad de Ankara, Turquía. Incluso podría haber sido una de las tantas exposiciones fotográficas en un céntrico barrio de la capital turca. En escena dos hombres. Uno de ellos pronuncia un discurso. Detrás un segundo personaje. Otro hombre enfundado en traje y corbata. En cuestión de segundos este segundo cobra un mayor protagonismo, saca un arma y efectúa al menos 8 disparos que impactan en el orador. Éste queda tendido en el suelo. Momentos después el asesino es abatido por las fuerzas de seguridad. Podría ser una actuación teatral, pero no lo es. De esta impactante forma el lunes 19 de diciembre Mevlüt Mert Altintas asesinaba a Andrei Karlov, embajador ruso en Turquía, durante la inauguración de una exposición en una conocida galería del barrio de Cankaya, donde se concentran la mayor parte de las embajadas extranjeras.

Nada hizo suponer lo que iba a ocurrir. Allí estaba el agresor, camuflado como un escolta más, solo, oyendo el discurso del embajador ruso. Disparó y como señal inequívoca, alzó el índice de su mano izquierda, mientras aún sostenía la pistola con la derecha, subrayando su profesión de fe islámica.

“¡Allahu Akbar! ¡Allahu Akbar! ¡Nosotros morimos en Aleppo, vosotros morís aquí! ¡Matáis a gente inocente en Aleppo y en Siria!”, gritó el agresor, de 22 años, procedente de Aydin (noroeste de Turquía), que servía desde 2014 en la Policía de Ankara y en la actualidad se hallaba fuera de servicio de la unidad antidisturbios. Un joven que estudió en la escuela superior Anatolia, una de las mejores del país, y posteriormente en la Universidad de Izmir y que ante la sorpresa de los presentes se convertía en el protagonista de otro capítulo negro en la historia del terrorismo, recordando poderosamente al histórico asesinato de Franz Ferdinand por parte de Gavrilo Princip que desencadenaría la I Guerra Mundial.

La impactante escena quedó filmada por una cámara que estaba grabando el discurso en la exposición, pero al oír los disparos el operador solo aumentó el plano antes de abandonar la videocámara. Aunque hubo un fotógrafo presente que no abandonó su puesto de trabajo a pesar de la peligrosidad. Se trata de Burhan Ozbilici, reportero gráfico de la agencia Associated Press (AP) que registró, con enorme sangre fría, cómo sucedió todo. De él son las imágenes que acompañan este artículo.

Pero aquella tarde en el centro de Ankara ocurrió mucho más que un acto terrorista, aquella tarde la reciente recomposición de relaciones entre Rusia y Turquía fueron puestas a prueba.




Siria de trasfondo

Las relaciones de ambos países han pasado por serios baches en los últimos años, sobre todo tras el derribo de un bombardero ruso Su-24 por parte de Turquía en noviembre del año pasado. El presidente Putin cargó contra Turquía, un miembro de la OTAN, calificando lo ocurrido de 'puñalada por la espalda' y castigando a la economía turca restringiendo el turismo y el comercio. Pero tras las disculpas públicas de Erdogan estas relaciones comenzaron a normalizarse. 

Ankara y Moscú han jugado papeles opuestos durante el conflicto sirio. El Kremlin lanzó en septiembre del año pasado una campaña aérea en Siria para "luchar contra el terrorismo" y evitar la caída de su aliado en la zona, el presidente sirio, Bashar al-Assad, mientras que Turquía ha apoyado desde el principio de la guerra a distintas facciones de las milicias anti-gubernamentales y ha servido de paso franco y retaguardia para aprovisionar a estos grupos insurgentes. 
Karlov, de 62 años, ejercía el cargo de embajador ruso desde julio de 2013 y antes había encabezado la delegación en Corea del Norte (2001-2006). Según algunos medios rusos, había jugado un papel importante a la hora de recomponer puentes entre Moscú y Ankara. Turcos y rusos habían vuelto a colaborar en la evacuación de Aleppo, una campaña muy criticada a nivel internacional y según distintas declaraciones no parece que las relaciones bilaterales entre ambos países vayan a verse afectadas por este crimen, con lo que este acto cruel y efectista no parece que vaya a entrar en los libros de Historia como aquel mítico asesinato de Sarajevo.

Vocabulario Fundamental. Asesinato (15) 638 maneras de matar (o no) a Fidel Castro


Hoy que es noticia que el dictador cubano Fidel Castro ha cumplido 90 años publicamos el documental '638 ways to kill Castro', dirigido en 2006 por el británico Dollan Cannell, sobre la gran cantidad y variedad de las intentonas de asesinato que la CIA y los exiliados cubanos han tramado contra el líder cubano desde que la revolución que Castro encabezaba terminó con el corrupto gobierno de Fulgencio Batista en 1959. De hecho la muerte de Castro ha sido planeada hasta en ¡¡638!! ocasiones aunque, obviamente, ninguna tuvo éxito. Estos fueron algunos de los métodos ensayados:

El puro explosivo: El más conocido de todos los intentos, cuya misión era la de volar por los aires la cara de Castro. 

Moluscos explosivos: Conociendo la fascinación de Fidel por el submarinismo en las costas de Cuba, la CIA decidió invertir una gran cantidad de dinero en un inmenso número de pequeños moluscos caribeños, con una cáscara lo suficientemente grande como para contener una cantidad letal de explosivos. Estos serían pintados con colores llamativos para captar la atención de Castro. 

Traje de buzo infectado con hongos: Para provocarle una enfermedad crónica y debilitante. Bolígrafo-jeringuilla: Un agente de la CIA debía clavarle dicha jeringuilla, curiosamente, el día que murió Kennedy. 

Amantes 'a sueldo': La CIA contrató a una antigua amante del Comandante, proporcionando a la mujer unas píldoras venenosas que ésta debía ocultar el las cremas faciales que Castro se daba. Veneno de bacterias: La CIA trató de pigmentar las servilletas de té de máximo mandatario cubano con un veneno letal. Explosivos bajo el podium: El más reciente de los intentos, el que se produjo en 2000, durante la visita de Castro a Panamá, donde cuatro hombres, incluido el antiguo agente de la CIA Luis Posada Carriles, denunciado por el propio Fidel en 2001, tal y como publicó BBC , fueron detenidos por el equipo de seguridad personal del Comandante, cuando trataban de colocar 90 kg de explosivo bajo el podium donde el dirigente cubano iba a dar un discurso. Otros intentos destacados son, por un lado el de un antiguo compañero de clase de Castro, que planeó matarle al estilo mafioso, pegándole un tiro en plena calle, o la de un franco-tirador, que fue detenido en la Universidad de La Habana, cuando trataba de atentar contra Castro en una visita de éste a dicho centro.

El documental '638 maneras de matar a Castro' indaga en la relación entre Estados Unidos y Cuba durante las décadas siguientes a su toma de poder en La Habana a la vez que se van relatando los numerosos atentados contra el dirigente cubano, cada cual más estrafalario. Testigos presenciales de ambos bandos, tanto aquellos que intentaron materializar el magnicidio como los que se ocuparon de frustrar los atentados nos describirán estos complots y las torpezas y errores que los llevaron a fracasar uno tras otro. 

Un film que invita a la reflexión y revela mucho sobre los Estados Unidos contemporáneos y los del pasado y cómo distintas administraciones USA a lo largo de la segunda mitad del siglo XX llevaron a cabo, para proteger sus propios intereses, una intolerable e hipócrita guerra sucia en toda Latinoamérica para promocionar gobiernos títeres o deponer gobiernos legítimamente elegidos y cómo pergeñaron planes más o menos atinados para eliminar físicamente a los gobernantes considerados hostiles aunque con Fidel, parece claro, nunca pudieron. 


Vocabulario Fundamental. Asesinato (14) El asesinato de Enrique Ruano

Hoy visitamos el siempre recomendable blog de la Boca d'Or, referencia obligada para entender mejor nuestra historia y, en especial, la de la Transición, ese periodo tantas veces invocado pero del que se conoce tan poco de sus miserias, al menos respecto a la feroz represión que las fuerzas de seguridad del Estado ejercieron antes y después de la muerte del dictador sobre las distintas disidencias políticas de nuestro país. Así pues, republicamos su última entrada, sobre el asesinato por la policía del estudiante universitario Enrique Ruano, a comienzos de 1969. Franco ya flaqueaba pero ahí estaba su matarife Fraga para ocuparse de las cosas del matar y el fundador del PP demostraba que ninguna clase social estaba a salvo de la brutalidad del régimen. Tiempos grises, tiempos oscuros, en una España anhelante de libertad. 

La noche del 17 de enero de 1969 la policía entra en un bar y detiene a cuatro estudiantes de Derecho de la Complutense: Enrique Ruano, su novia, Lola González Ruiz, Abilio Villena y José Bailo. Los han visto lanzando octavillas por la calle. Militan en el Frente Popular de Liberación, el Felipe, formación que buscaba conciliar marxismo y catolicismo mientras se oponía al franquismo. Los llevan a los sótanos de Puerta del Sol. A interrogarlos. La Inquisición interrogaba a brujas y herejes, por aclarar un poco el concepto.

A Enrique Ruano, 21 años, a punto de hacer el servicio militar, hijo de buena familia, maravilloso alumno en palabras de uno de sus profesores, Gregorio Peces Barba, lo tienen tres días sin dormir. A hostias. Al tercer día lo sacan a la calle, acompañado por tres policías de la Brigada Político Social: Francisco Colino, Celso Galván y Jesús Simón. Lo llevan al número 60 de General Mola, hoy Príncipe de Vergara, a registrar un piso en busca de pruebas incriminatorias.

El piso es un séptimo. Entran. Se oyen gritos, un disparo, y el cuerpo de Enrique Ruano cae al vacío por un patio interior. La policía llama a casa de sus padres, que su hijo se ha suicidado. Esa será la versión oficial. Un forcejeo, una loca carrera y un salto suicida desde el séptimo. No se les dejará ver el cadáver, la autopsia se hace de tapadillo y con muchas zonas oscuras. Ni siquiera se deja a la familia publicar una esquela.


El día 22 el hilo telefónico que conecta los despachos de Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información; Manuel Jiménez Quílez, director general de Prensa y Torcuato Luca de Tena, director de ABC; da como resultado una editorial, sin firma, vergonzosa, aludiendo a un Enrique Ruano con problemas mentales, tendencias suicidas y manipulado por los comunistas, los verdaderos autores de su muerte: 'resulta infinitamente despreciable y perverso por parte de quienes le arrastraron fuera de la ley haber utilizado para la acción subversiva a un pobre muchacho tocado de una clara y típica psicopatía'.

ABC va ese día sobrado de oprobio y no contentos con poner en boca de Ruano la frase 'el infierno son los otros' se hacen con parte de la correspondencia privada entre Enrique Ruano y su psiquiatra, Carlos Castilla del Pino, la trocean, recomponen a placer y la convierten en un presunto diario personal que anuncia el suicidio. Pasado el tiempo publicarían nota reconociendo que igual se habían pasado tres pueblos con tanta creatividad.

El asesinato de Enrique Ruano provoca marejada en los ambientes universitarios y estallan huelgas y movilizaciones, por otros motivos, en todo el Estado. El 24 de enero se decreta el estado de excepción, el octavo de la dictadura y el primero de ámbito nacional, 'para luchar contra las acciones minoritarias sistemáticamente dirigidas a alterar la paz española y evitar que se arrastre a la juventud a una orgía de nihilismo y anarquía'. Hay cientos de detenciones que llevan a torturas, encarcelamientos y deportaciones al Sáhara. A un joven Joaquín Sabina lo detiene su propio padre, comisario de policía.

La familia de Enrique Ruano, de intachable moral, forman parte de los vencedores, intenta mover papeles para limpiar la memoria de su hijo de toda la mierda que les están tirando. Fraga en persona llama al padre de Enrique, que deje de tocar los cojones, que a ver si también va a tener problemas de salud su hija Margot, que anda en política como hacía su hermano.

No habrá investigación alguna. La familia no se rendirá y logra que el caso de reabra en 1994 para prosperar en 1996 llevando a los tres policías que acompañaban a Enrique al banquillo de acusados. Los tres agentes, que por cierto fueron felicitados públicamente en febrero del 69 por su trabajo en la custodia del detenido suicida, habían progresado adecuadamente ascendiendo en la escala sin mayores problemas, llegando al juicio como comisarios. El abogado José María Mohedano, compañero de clase de Enrique, llevó el caso que acabó con la exculpación de los acusados por falta de pruebas. Que habían desaparecido, vaya.

La autopsia realizada tras su muerte desvelaba una herida circular en la clavícula, atribuida a un clavo de vete a saber dónde, provocada en todo caso por un objeto cónico de metal. Parecido a una bala, vamos. Cuando exhumaron el cuerpo de Enrique para un nuevo examen descubrieron, sorpresa, que alguien le había serrado la clavícula y ya no había rastros que examinar. Carlos Castilla del Pino, que lo atendía como gran amigo de la familia, siempre desmintió las tendencias suicidas de Enrique.

Coda triste en un país con mucha sinfonía macabra. La novia de Enrique Ruano, Lola González Ruiz, acabó la carrera de Derecho y pudo ejercer de abogada. Era una de las personas que estaba en el despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha el 24 de enero de 1977. Los pistoleros fascistas la dejaron gravemente herida y mataron a su marido, Javier Sauquillo. Lola González moría víctima del cáncer, a los 68 años de edad, el 27 de enero de 2015. Jodida escarcha de enero.

Vocabulario Fundamental. Asesinato (13) Otro asesinato policial en Estados Unidos




Policía blanco mata sin justificación ni provocación ningunas a hombre negro (o latino, o pobre) desarmado. Otra vez. El asesinato de Walter Scott por un agente blanco fue una ejecución en toda regla. La policía de Carolina del Sur ha hecho público el video de la cámara del coche patrulla donde Walter ni le agredió, ni le insultó, ni intentó quitarle la pistola eléctrica al policía. Sólo salió corriendo, asustado, hasta que el policía le disparó ocho veces por la espalda y luego trató de cambiar la escena del crimen. Afortunadamente alguien grababa lo grababa todo. Pero, ¿y si no hubiera sido así? ¿Hasta cuándo los abusos policiales contra las minorías en Estados Unidos?