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Campanadas de la Historia (74) Estupor y Temblores (69) La historia del racismo

La historia del racismo, es una impactante y perspicaz serie documental británica emitida originalmente por la BBC en marzo de 2007 para conmemorar el bicentenario de la Ley de la Trata de Esclavos de 1807, que abolió la trata de esclavos en el Imperio Británico. La serie documental en tres partes examina de cerca el desarrollo del racismo en los últimos 500 años, revelando algunas verdades incómodas sobre cómo surgieron y se difundieron las actitudes racistas en la cultura popular.

Aunque la institución de la esclavitud se remonta a las antiguas civilizaciones, el concepto moderno de racismo comenzó con la trata de esclavos en África en el siglo XVI. El deseo interesado en explotar económicamente a los africanos dio origen al concepto europeo de que existían diferentes razas de seres humanos, que se distinguían por el color de su piel.

Esta serie de documentales relata los cambios en la idea de «raza» y la historia del racismo en Europa, América, Australasia y Asia. Estas películas muestran cómo las ideas de diferencia racial han evolucionado en respuesta a los acontecimientos históricos, e identifican el profundo impacto que la idea de ‘raza’, y el hecho del racismo, ha tenido en la ciencia, la cultura, la sociedad y la historia mundial. 

Al explorar la historia de la «raza» -desde la temprana aparición de la conciencia racial hasta el impacto de los últimos descubrimientos en genética- esta serie examina la naturaleza del «paisaje racial» que, durante cinco siglos, ha ocupado un lugar tan importante en la imaginación colectiva de Occidente. 

1 - El color del dinero 

En el primer episodio de la serie comienza con la evaluación de las implicaciones de las relaciones entre Europa, África y las Américas en el siglo 15. Considera las ideas racistsa y prácticas desarrolladas en las instituciones religiosas y seculares clave y la forma en que se presentaron en los escritos de los filósofos europeos Aristóteles y Kant.


2 - Impactos fatales 

El segundo episodio examina la idea del racismo científico, una ideología inventada en el siglo 19 que se basó en prácticas ya desacreditados como la frenología y proporcionó una justificación ideológica para el racismo y la esclavitud. El episodio muestra cómo estas teorías en última instancia condujo a la eugenesia y las políticas raciales nazis de la raza superior.



3 - Un legado salvaje 

En el tercer episodio es analizado el impacto del racismo en el siglo 20. En 1900 la expansión colonial europea había llegado hasta el corazón de África. Bajo el gobierno del rey Leopoldo II, el Congo belga se convirtió en una gran plantación de caucho. Hombres, mujeres y niños que no pudieron recoger sus cuotas de látex tendrían sus extremidades desmembradas. El país se convirtió en el escenario de uno de los mayores genocidios raciales del siglo, como un estimado de 10 millones de africanos murieron bajo el régimen colonial.

La condena del refugiado (11) 'Mar Nuestro', de Franz Blanco y Álvaro López Soriano


"Nunca en mi vida esperaba ser un refugiado, nunca en mi vida, pero al final tienes que aceptarlo, no tienes otra opción."

Mar Nuestro es un proyecto multidisciplinar de sensibilización sobre la migración en torno al Mediterráneo. A través de un corto documental, una exposición de fotos y un espectáculo de danza y guitarra, queremos hacer sentir al público parte de la realidad de esta crisis humanitaria.

Nos vemos arrastrados por riadas de información que inundan nuestra mente cada día, navegamos entre datos, fuentes y relatos, perdidos entre la posverdad y la certeza olvidamos aquello que nos hace humanos: la empatía. Presentamos este proyecto multidisciplinar buscando contagiar al público con las emociones que cada migrante ha vivido, vive y vivirá. Nos sumerge en su viaje interior y en la profunda crisis humanitaria que agita nuestra sociedad.

Mar Nuestro busca sensibilizar a través de la afección, pues compartimos la premisa de que ¨El cerebro sólo aprende si hay emoción; una emoción que nosotros mismos sentimos al recoger las historias de diferentes personas que han cruzado el Mediterráneo.


Por orden de aparición: Firas Alcharani, Amine Bouija, Soleil Landu, Modou Touré Diabo, Brahim Bachir Limam, Karim Laftouhi, Akram Nennouche, Ahmed Mohamedm Saleh, Amal Mesbah, Yamila Tarfous, Ebbaba Hameida, Hodan Sulaman, Mónica (Mamá), Nezar Ahmed y Abigail Adaranigo

Vocabulario Fundamental. Muros y Fronteras (11) El muro mental entre las dos Palestinas





Marchamos a Palestina, donde un interesante reportaje de ARTE nos habla sobre las fronteras mentales entre las dos Palestinas. Solo 16 km separan Gaza de Cisjordania, pero no es solo Israel quien se interpone entre ellas, también el muro de la enemistad desde la toma de poder de Hamás en Gaza en 2006, asaí como las distintas formas de entender la vida en la sociedad palestina. Desde entonces Hamás y Fatah luchan sin piedad, y agrandan una brecha que divide familias y mentalidades y que mina la causa palestina ante el ocupante israelí.
 

Vocabulario Fundamenta. Asesinato (19) "No puedo respirar", otro asesinato policial en Estados Unidos


Aún nos dura el escalofrío con las imágenes del asesinato de George Floyd el pasado martes 26, ese oficial de policía apoyando todo su peso durante diez minutos en el cuello de una persona que le pide ayuda porque está muriendo, porque lo está matando. Cada vez en más grabaciones puede verse que Floyd en ningún momento se resiste mientras se le esposa y se le detiene sacándole bruscamente de su coche donde estaba cuando la muerte le vino a ver vestida de azul. 

Parece que los cuatro oficiales de policía de Minneapolis le culpaban por haber supuestamente pagado con un billete falso de 20 dólares. Ellos han sido despedidos pero eso, claro, no basta. Esos cuatro hombres pero sobre todo el puto loco que le rompe el cuello con la rodilla durante 8,46 insoportables minutos deberían ser procesados inmediatamente por asesinato. 

Este es el enésimo caso de intolerable brutalidad policial sobre afroamericanos en Estados Unidos. Como ha dicho el alcalde de la ciudad, Jacob Frey no siguieron la primera máxima de la policía, ayudar a una persona que pedía ayuda. Mientras, la ira popular se manifiesta en las calles y ya son tres las noches de protestas pacíficas y algunos disturbios en Minneapolis, extendiéndose a otras grandes ciudades del país, como Denver, Washington, Los Angeles o Nueva York, entre otras.

El mismo Jacob Frey ha opinado al respecto de las protestas: "lo que hemos visto en los últimos días es el resultado de tanta ira y tristeza acumulada que se ha arraigado en nuestra comunidad negra, no sólo por diez minutos de horror, sino por 400 años”

Desde aquí, el Juez Roy Bean también siente su indignación y su rechazo absolutos contra estos crímenes racistas que asolan el país norteamericano desde el comienzo de su historia como país. Descansa en paz, George Floyd. 



Un mundo mejor es posible (56) Coronavirus, la normalidad como nunca la has visto

Se aproxima el momento de abrir por fin la puerta. Los menores de 14 años podrán pisar la calle ¿Cómo será el lento camino hacia la normalidad? ¿Cómo lo están haciendo otros países? Distancia entre personas, limitaciones de aforo en las tiendas, mascarillas por todas partes, control tecnológico… ¿Cómo cambiará nuestra vida? La naturaleza demuestra que no nos necesita, pero nosotros a ella sí ¿Debemos retomar la situación anterior en nuestra relación con ella? Recuperar los hábitos saludables, preocuparnos por los que hemos echado de menos, la hora de implantar el teletrabajo… Se acerca el momento de volver a empezar ¿Lo retomaremos todo donde lo dejamos?

Creación audiovisual en corto (43) A dos metros de distancia

El corto sobre el confinamiento que conmueve en Internet

El gaditano Alfonso Rodríguez Naranjo y la sevillana María Díaz Megías firman "A dos metros de distancia"



Un hombre baila con una escoba y tiende sus calzoncillos. Y su vecina, que le mira desde la ventana de enfrente de su patinillo, se ríe. Él se da cuenta, se avergüenza, se esconde, pero decirle echarle cara y aparece un poco después vestido de esmoquin. Así arranca el cortometraje A dos metros de distancia y así arranca también la amistad entre dos personajes, con la cara desdibujada por una máscara, que estaban, hasta ese momento, absolutamente solos en medio del confinamiento forzoso del coronavirus.


A dos metros de distancia es obra del gaditano Alfonso Rodríguez Naranjo y la sevillana María Díaz Megías, que conviven en un mismo domicilio de Madrid. Los dos han sufrido el coronavirus. "A mí me ha dado más fuerte que a ella", relata Alfonso en una entrevista en Radio Cádiz, "debe de ser la cosa de la edad". Se ríen ya del virus porque lo han pasado y porque no les tocó demasiado fuerte para necesitar de hospital. Y se han reído del virus de la mejor que puede reírse de algo negativo un artista con talento: crear una obra de arte a partir de él.

"La idea surgió al descubrir unas máscaras que teníamos en casa y que usamos hace años", cuenta María. Se inventaron la historia y en apenas cuatro días la rodaron. "Lo más duro fue tener que hacerlo con los síntomas del virus"; añade ella. Lo colgaron en Youtube y empezaron a compartirlo en sus redes sociales y a enviárselo a sus amigos. Y la magia de Internet hizo su trabajo. Enseguida empezaron a llegar las felicitaciones, los elogios, los aplausos generalizados.

"Nosotros sabíamos que habíamos creado algo bonito. De hecho, alguna vez nos pillamos en casa con los ojos llorosos y nos decíamos: acabas de ver el corto, ¿verdad? Y era así. Pero no nos esperábamos tantas reacciones bonitas", explica María.

A dos metros de distancia no tiene diálogos. Avanza con una delicada banda sonora y el sonido del cordel del tendedero, clave en el desarrollo y conclusión de esta película. Los personajes con máscara no necesitan la expresión de sus caras para emocionar, una de las mayores grandezas de esta película. Sus rostros sin facciones universalizan una historia que conmueve porque evoca a tantos mayores (padres, abuelos...) que han tenido que pasar el confinamiento en medio de una brutal soledad. "Son los grandes olvidados", resume Alfonso a modo de justificación de su película.

Alfonso y María son actores y se enfrentan a la incertidumbre que esta pandemia ha llevado a su profesión. "Esta es una profesión en permanente crisis", admite María, "pero no me veo haciendo otra cosa". Alfonso tampoco se ve. Así que en medio de la fiebre, el miedo y los cientos de dudas han decidido hacer lo que mejor saben: interpretar, crear, emocionar. Así ha nacido esta historia, condensada en una película profundamente hermosa.


Vocabulario Fundamental. Viajes y Migraciones (14) Adónde migran los africanos


Recurrimos a dos de nuestras fuentes de documentación preferidas, El Orden Mundial (con dos artículos, uno en corto y el otro en profundidad) y  la productora audiovisual ARTE (con un documental) para conocer más sobre los patrones migratorios en África, prestando atención tanto a las migraciones intraafricanas (las más comunes), como las que tienen su destino fuera del continente. 

Las migraciones en África


El Orden Mundial 13.01.2019

Cuando hablamos de migraciones en África, suele cristalizar la creencia —errada— de que una enorme proporción de la población allí intenta trasladarse a otras regiones del mundo. Sin embargo, y con la única excepción del norte de África, cuya emigración es hacia otras zonas geográficas del mundo —por facilidades geográficas obvias—, en el resto del continente, es decir, en el África subsahariana, hay un interés limitado en acabar en otra zona del planeta y una realidad en acabar viviendo en un país cercano al natal.

Para millones de africanos, intentar trasladarse a otro país es la única manera de lograr mejores oportunidades económicas o un futuro más seguro. Así, no es casualidad que los grandes motores económicos africanos —Nigeria, Sudáfrica, Etiopía o Costa de Marfil— sean los lugares que más flujos migratorios reciben. En esa misma línea, los países con importantes conflictos o crisis abiertas, caso de Sudán, la República Democrática del Congo o Somalia, tengan flujos de personas que intentan salir de allí.

Tampoco deberían extrañar estas pautas migratorias dentro del continente. Trasladarse a un país vecino es más práctico por muchos motivos: es relativamente probable que la lengua sea la misma, las oportunidades económicas serán acordes a lo que los migrantes pueden ofrecer, es mucho más barato —emigrar a Europa es tremendamente caro, por ejemplo— y la facilidad para la integración es mayor al existir en muchos casos ya allí una diáspora asentada.

Otro factor llamativo es la inexistencia de grandes rutas migratorias que vayan del África subsahariana al norte del continente. El Sáhara actúa como importante barrera geográfica que lleva a buscar otras salidas a aquellas personas que desean emigrar, y solamente es una vía para aquellos que, de forma clandestina, tratan de llegar de países del Sahel a lugares como Libia, Argelia o Marruecos para tratar de llegar a Europa, aunque a nivel proporcional sean pocos.




Adónde migran los africanos



Mujeres en un camino en Nairobi. Fuente: Promise Tangeman

Pese a que pueda existir la percepción popular de que los migrantes africanos tratan de huir desesperadamente hacia el primer mundo, los datos disponibles revelan una realidad mucho más diversa y compleja. ¿Quién migra en África, por qué y adónde?

No es ningún secreto que en el imaginario popular África es a menudo retratada como un continente sumido en la pobreza y el subdesarrollo cuyos emigrantes no tienen más remedio que intentar exiliarse del conflicto y la miseria. Frecuentemente, al hablar de inmigrantes africanos, el significado se suele reducir a un éxodo desesperado de subsaharianos que tienen como objetivo cruzar el Mediterráneo en busca de una mejor vida en Europa. Determinadas retóricas alarmistas, con un importante calado en la sociedad, alimentan esta percepción, así como las imágenes impactantes de tragedias migratorias en los medios de comunicación.

Sería ingenuo afirmar que estas imágenes son irreales o que el drama no es tal, pero los datos disponibles sugieren que no se debe tomar este fenómeno como representativo del conjunto de las migraciones africanas. Los patrones migratorios en África, en general, no difieren sustancialmente de los de otros continentes: la mayoría de los africanos emigran hacia otro país africano, por trabajo, estudios o circunstancias personales. Y, además, lo hacen mediante cauces legales, con visados y pasaportes válidos.

El desarrollo, un incentivo para migrar

Es innegable que el conflicto y los desastres naturales hacen que millones de africanos se vean forzados a emigrar; de hecho, África es el continente con mayor número de refugiados y desplazados internos. Pero la inmensa mayoría de ellos lo hacen o bien dentro de las fronteras estatales o hacia los países aledaños; solo una pequeña parte pone rumbo hacia el norte, en busca de suelo europeo. En 2017 la cifra de refugiados en territorio africano sobrepasaba los 6,5 millones, mientras que la de desplazados internos superaba los 12. No obstante, en el grueso de las migraciones africanas entran en juego múltiples factores que no están asociados ni al conflicto ni a la pobreza extrema. Es más: pese a que pueda ser una percepción extendida, no suelen migrar los que menos tienen, sino aquellos que han conseguido cierto nivel adquisitivo como para poder asumir los costes del desplazamiento. Esta lógica también impera a nivel estatal: no son los países más pobres los que emiten más emigrantes; son aquellos que han adquirido un cierto grado de desarrollo.


El desarrollo de un país está estrechamente relacionado con su cantidad de emigrantes e inmigrantes

El desarrollo resulta un acicate para las migraciones más que un impedimento, dado que suele aumentar los recursos materiales disponibles, las redes sociales, la educación y el conocimiento. África es un continente emergente donde multitud de economías están creciendo a niveles muy esperanzadores, con lo que permiten un nivel de desarrollo que favorece la migración. Así, la mayoría de los africanos solo migra si tiene capacidades y aspiraciones personales para ello. Los que cubren distancias más largas suelen contar con ciertos recursos económicos y estar alfabetizados y cualificados, mientras que los más pobres y menos educados tienden a migrar menos y a destinos más cercanos.

En la decisión de migrar influyen múltiples factores, lo cual añade una extraordinaria complejidad al fenómeno migratorio africano. Entre ellos, indudablemente, figuran los económicos y políticos —búsqueda de empleo y de mejores oportunidades, calidad de la gobernanza, inseguridad, discriminación, desafección política, conflictos…—, pero también aspectos socioculturales, como los sistemas educativos, la etnicidad, el idioma o las redes y contactos en el exterior, aparte de las características personales y familiares del migrante. A ello hay que sumar los condicionantes medioambientales y climáticos, los demográficos —como la densidad y distribución de la población— y factores como el marco legal, el entorno político regional, las normas culturales, la acogida en el país de destino, el coste y la dificultad del viaje, la lejanía del destino o la disponibilidad de nuevas tecnologías.

Un continente en movimiento

En las últimas décadas, los avances en la integración regional africana, los mayores estándares de vida, las mejoras de las infraestructuras y de las tecnologías y el crecimiento demográfico han hecho que África sea, por delante de Asia, el continente que ha experimentado un mayor incremento relativo de emigrantes.

En 2017 había más de 36 millones de inmigrantes africanos en el mundo, tres cuartos más que a comienzos de siglo. Esta cifra, aparentemente elevada, convierte a África, pese a su gran tamaño y población, en el continente que menos migrantes origina —salvo América del Norte y Oceanía—: solo un 14% de los inmigrantes en el mundo son africanos. De hecho, más de la mitad de los africanos que viven fuera de su país de origen lo hacen en otro país de África; si no se contase el Magreb, la cifra ascendería hasta los tres cuartos. En general, los países con litoral mediterráneo guardan patrones de migración muy distintos a los subsaharianos: la amplia mayoría de los emigrantes magrebíes se marchan a otro continente. Europa, donde los vínculos históricos y las redes sociales son muy significativos, es su destino principal, si bien también hay una importante presencia de magrebíes en Oriente Próximo.

En el resto de África se migra mayoritariamente a los países vecinos o del entorno regional. En África occidental, por ejemplo, la zona más dinámica en cuanto a movilidad migratoria, casi todas las migraciones son intrarregionales. Esto es posible gracias a la porosidad de las fronteras, una larga tradición migratoria entre determinados países, la presencia transnacional de determinados grupos étnicos y a que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) prevé formalmente el libre tránsito de personas. También África oriental ejemplifica la fuerte conexión migratoria intraafricana: dos tercios de los migrantes tienen como destino otro país de la región.


Principales flujos de inmigración intraafricana

Por lo general, el patrón migratorio que prima en África es desde los países del interior hacia la costa o países con mayor nivel de desarrollo o terrenos más fértiles. La migración más prevalente es desde las áreas rurales más marginadas a los centros urbanos, donde suele haber mayores oportunidades, si bien este fenómeno coexiste con otros patrones: migraciones de una zona rural a otra por la posibilidad de acceso a tierras o el desarrollo de nuevas actividades; de una ciudad a otra; de la ciudad al campo —la aglomeración de personas en grandes centros urbanos también puede favorecer la precariedad y la marginalidad—, y migraciones circulares, dependientes fundamentalmente de las campañas agrícolas. El gran peso de la población rural en el fenómeno migratorio en África no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el 60% de la población al sur del Sáhara vive en el campo.

En general, suelen migrar más hombres que mujeres y la edad mediana se sitúa en los 31 años. Además, los africanos se mueven principalmente dentro del territorio nacional: los migrantes internos superan con creces a los internacionales, pero la dificultad de cuantificarlos dificulta conocer una cifra exacta.

De África al mundo

De los más de 17 millones de emigrantes africanos fuera de África, Europa acoge a más de la mitad. Esta población, sin embargo, es ligeramente superior a los inmigrantes europeos que viven en América del Norte. Sin considerar a los inmigrantes magrebíes, la cifra se reduce a poco más de cuatro millones, la mitad de ellos, aproximadamente, de ocho países subsaharianos. No es casualidad que los dos países europeos con mayor número de inmigrantes subsaharianos sean las otrora dos grandes metrópolis: en el Reino Unido viven en torno a 1,2 millones de subsaharianos, mientras que en Francia la cifra es cercana al millón. Estos países, junto con Italia y Portugal —provenientes en su mayoría de antiguas colonias—, acaparaban en 2017 casi tres cuartos de los subsaharianos en Europa.


Las rutas migratorias de África a Italia pasan principalmente por Libia

Pero el Viejo Continente no es el único destino de los africanos. En Estados Unidos viven más de un millón de inmigrantes subsaharianos. Canadá tampoco es un destino inusual y la emigración a Asia va in crescendo, particularmente desde el África oriental a los países del Golfo, como Arabia Saudí. También es remarcable la emigración desde el África austral a Oceanía, particularmente a Australia.

A tenor de los datos, no cabe duda de que, desde comienzos de siglo, las migraciones desde África al resto del mundo han aumentado notablemente en términos absolutos: hay en torno a 9 millones más de africanos fuera de su continente de origen. No obstante, la cifra apenas ha crecido un 5%, en detrimento de las migraciones intraafricanas. Este leve ascenso ha sido propiciado por el mayor porcentaje de africanos que han decidido marcharse a América del Norte y Asia. Por el contrario, el porcentaje de africanos —incluyendo magrebíes— que habían migrado hacia Europa en 2017 seguía siendo el mismo que en 2000.

A pesar de que el grueso de la emigración es intraafricana, la gran mayoría de las remesas —envíos de dinero— que reciben los hogares africanos proviene del exterior —Europa, principalmente—. En ello tiene que ver que el Magreb atesore tres quintos de las remesas que entran en el continente. Si a ello le sumamos que Nigeria acapara más de un tercio del total, el resultado es que el resto del África subsahariana, donde se ubican buena parte de los países más pobres del mundo, apenas recibe el 12% de las remesas a África.

El continente del futuro

Actualmente, la edad mediana de la población en África es de 19 años y medio, cifra que sería más baja si no se considerase el norte del continente. El 60% de la población africana tiene menos de 25 años y la media continental de nacimientos por mujer se sitúa en 4,43 —aunque decrece paulatinamente—. Ello, unido al vigoroso incremento de la esperanza de vida, hará que la población actual —1.256 millones de africanos, casi el 17% de la población mundial—, se duplique en apenas tres décadas. Para 2050 un cuarto de la población mundial habrá nacido en África y en 2100 se espera que la población en el continente alcance los 4.467 millones, lo que hará que cuatro de cada diez personas en el mundo sean africanas.

Este incremento exponencial de la población coincidirá con unas condiciones climáticas que se prevén más hostiles y que pueden tener el doble resultado de erosionar el medioambiente y espolear los conflictos. Solo con estas previsiones no resulta difícil vaticinar un aumento sustancial de las migraciones internacionales desde África. Pero, si además consideramos que en el resto de los continentes —salvo Norteamérica y Oceanía— la tendencia poblacional es el decrecimiento demográfico, particularmente acuciante en Europa, solo cabe esperar que el continente que dio origen a la especie humana sea el motor de rejuvenecimiento de un mundo cada vez más envejecido.

Todo parece indicar que el vigor de las migraciones africanas es irreversible y, además, que aquellas que actualmente son marginales, las extracontinentales, tenderán a incrementar su relevancia con el paso de las décadas. Ante este panorama, tratar de impedir unos flujos migratorios que se presumen inevitables no parece que sea la opción más efectiva a largo plazo. Por ello, en primer lugar, resulta razonable incidir en el fomento de un desarrollo sostenible mediante el que las naciones africanas puedan dar abasto por sí mismas a toda la demanda laboral que se incorporará progresivamente a unos mercados laborales que ya se encuentran en buena medida saturados. Y, en segundo lugar, parece propicio avanzar multilateralmente hacia una gestión más eficiente y responsable del creciente fenómeno migratorio, que sea capaz de aprovechar las oportunidades que este presenta y prevenir sus potenciales secuelas.


La integración en grandes bloques económicos como la Cedeao —más conocida por sus siglas en inglés, ECOWAS— contribuye al desarrollo de los países africanos

En este sentido, se están dando pasos favorables en África, como el protocolo de la Unión Africana sobre libre movimiento de personas y derecho a residencia y establecimiento, firmado en marzo de 2018 como complemento del área de libre comercio a la que se han comprometido 44 países. No obstante, la experiencia de las normas de libre circulación ya existentes en organizaciones como la Cedeao, el Mercado Común de África Oriental y Austral o la Comunidad Africana Oriental invitan a ser cautos, ya que no suelen aplicarse en su totalidad. En África el panorama social, además del legal, de los inmigrantes dista también de ser idílico. El recelo hacia el inmigrante, los abusos a sus derechos, las deportaciones y la xenofobia, presentes alrededor del mundo, también encuentran arraigo en el continente africano desde las propias independencias nacionales.

En cualquier caso, se ha de ver con buenos ojos el lanzamiento de iniciativas africanas —no solo en el ámbito migratorio, sino en el político, del desarrollo o de la seguridad— que cuenten con el apoyo de socios extracontinentales en vez de a la inversa. Los proyectos intervencionistas con tintes mesiánicos ideados desde el exterior suelen resultar insuficientes y anteponer el interés foráneo al africano. Una África para los africanos será una África más próspera, y ello repercutirá a buen seguro en el bienestar del mundo entero.

Vocabulario Fundamental. Mujeres (23) Comandante Arian






La documentalista catalana Alba Sotorra se adentra con su cámara en la primera línea de la guerra en Siria, para documentar la lucha de las milicianas kurdas del norte del país contra el Estado Islámico y por la revolución feminista en el Kurdistán. 

En este estupendo documental asistiremos, a través de la mirada de la Comandante Arian, una de las comandantes del YPJ (las unidades femeninas de protección militar) a la lucha de las mujeres kurdas por su supervivencia, por su libertad. 


¿Se puede combatir en una guerra desde una visión feminista? Alba Sotorra se suma, cámara al hombro, a un batallón de mujeres que quieren liberar la ciudad de Kobane del yugo del Daesh para entregarles a las nuevas generaciones una sociedad libre e igualitaria.

En esta historia sobre la emancipación y la libertad en pleno frente de la guerra de Siria, la comandante Arian guía hacia Kobane a un batallón de mujeres con la misión de liberar a la población que vive bajo el yugo del Daésh (ISIS). Arian, quien siendo muy joven había presenciado el salvaje trato que recibían las víctimas de la violencia sexual, hace todo lo posible para que sus compañeras descubran el verdadero sentido de su lucha: la libertad para la próxima generación de mujeres. 

Tras convivir durante meses con la comandante y sus tropas, rodando una intimidad sin precedentes en la que se incluyen crudas secuencias de la lenta recuperación de Arian, Sotorra confecciona un fascinante retrato de una mujer embarcada en una misión.


Estupor y Temblores (68) El mecanismo del virus

¿Qué hace el coronavirus cuando entra en nuestro cuerpo? ¿Cómo reacciona nuestro sistema para combatirlo? ¿Y qué pasa cuando el cuerpo le declara la guerra a la infección?

China, el Imperio del Centro (13) Coronavirus: diario de la cuarentena en Pekín





Para hacer frente al Coronavirus, China ha tomado una decisión radical: poner el país en cuarentena. La seguridad del régimen comunista se ha convertido en un aparato de control sanitario. Un periodista francés residente en Pekín cuenta en primera persona cómo es vivir "atrincherado".

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (68) Propaganda, la fábrica del consentimiento


'Propaganda, la fábrica del consentimiento' es un documental de la productora franco-alemana ARTE dirigido por Jimmy Leipold en 2017. Con entrevistas a intelectuales como Noam Chomsky, este documental analiza la mecánica social de la propaganda recuperando la figura del publicista Edward Bernays (1891-1995), sobrino de Freud y pionero del marketing y de las relaciones públicas, es decir, de las más refinadas técnicas de persuasión. En este blog ya estudiamos hace tiempo la figura de Bernays en los impagables cuatro documentales de Adam Curtis 'The Century Of Self" (El siglo del individualismo). 


Cada día somos asediados por millones de imágenes y mensajes que, conscientemente o no, configuran nuestra visión del mundo y siempre nos piden algo: votos, dinero o atención. El propio Bernays entendía la publicidad como una ingeniería del consentimiento sin la cual, pensaba, no sería posible la convivencia en sociedades tan complejas como las contemporáneas. ‘Las relaciones públicas’, nos dice el narrador del documental, ‘son para la democracia lo que es la fuerza bruta para la dictadura’.

Aunque la propaganda es casi tan antigua como el género humano, su desarrollo moderno tiene apenas un siglo. Al igual que otras muchas instituciones de las sociedades capitalistas, tiene su origen en Estados Unidos. En 1916, el presidente demócrata Woodrow Wilson se ufanaba de no haber involucrado a su país en la I Guerra Mundial. Los estadounidenses no tenían ningún interés en ir a la guerra en Europa, y por ese motivo Wilson gozaba de una altísima popularidad.

Pero el presidente cambió de idea y decidió que era necesario intervenir en la contienda. Con ese fin creó la Comisión Creel, una agencia de expertos, Bernays entre ellos, cuyo objetivo sería influenciar a la opinión pública para que aceptase entusiasmada la idea de entrar en guerra. En menos de un año, explica Chomsky en el documental, ‘convirtieron a una población pacífica en unos fanáticos antialemanes’.

Los miembros de la Comisión partían de las ideas expuestas por el sociólogo Gustave Le Bon en su libro de 1895 ‘La psicología de las masas’. El francés sostenía que las masas son fundamentalmente irracionales, y de nada sirve dirigirse a ellas mediante un discurso lógico y articulado. Según Le Bon, quien quiera influenciar a las masas deberá recurrir a los instintos y las emociones, a la parte más animal del humano.

Esas mismas técnicas utilizadas durante la guerra sirvieron luego a Bernays y a otros para pacificar EE.UU a finales de los años 20, cuando las huelgas y protestas obreras agitaban el país. Esta nueva campaña perseguía “que los obreros aceptasen la sociedad capitalista”. Y tuvo mucho éxito. Por esos años nacía en Norteamérica la sociedad consumista, en la que el ciudadano desaparece para convertirse en un consumidor que compra por deseo, no por necesidad.


Desde entonces casi todo el planeta se ha adherido al credo consumista, y la identidad individual y el prestigio social se construyen en base a los objetos o experiencias que se consumen. Una obra maestra del sobrino aventajado de Freud, que murió millonario y siendo uno de los hombres más poderosos del mundo. ¿Qué no habría conseguido Bernays de haber trabajado con Twitter y Whatsapp?

Vocabulario Fundamental. Memoria (30) La destrucción de la memoria


"Parte de la guerra y el conflicto siempre ha sido el daño colateral. Muchos edificios han caído al estar en camino de los objetivos militares, pero, [...] en esta guerra, los edificios no se destruyen porque obstaculizan un objetivo. Los edificios son el objetivo". Cómo explica elocuentemente el narrador de The Destruction of Memory, la destrucción de la cultura de los edificios, libros, y con frecuencia, el arte, es una consecuencia accidental de la guerra. Como podemos ver por las acciones de ISIS en Irak y Siria hoy, la destrucción de bienes culturales es parte de una estrategia consciente para atacar y destruir la memoria colectiva, la historia y la identidad de un pueblo. "Una de las maneras de deshacerse de la historia es removiendo todas las huellas físicas de la historia", explica en la cinta Daniel Libeskind, arquitecto del Museo Judío de Berlín. "Hacer creer que nunca nada pasó ahí".

La guerra contra la cultura ha ido creciendo de forma constante en el último siglo. En los albores del siglo XX, las herramientas de guerra y su poder destructivo comenzaron a acelerar su ritmo de crecimiento. La capacidad para destruir un monumento, un edificio o una ciudad aumentó, haciéndolo más fácil. ¿Cómo podemos detener su paso y salvar la historia que configura nuestra identidad? Los ataques intencionados contra bienes culturales de los países en guerra son constantes. En Siria e Irak, la cuna de la civilización, milenios de cultura han sido destruidos por grupos terroristas como el tristemente célebre DAESH o ISIS. Ciudades como Homs, Palmira o Alepo han sido reducidas a paisajes apocalípticos.

Irán en su laberinto (9) Irán, en el corazón de las tensiones



Uno de los siempre esclarecedores reportajes de la sección 'El revés de los mapas' de la productora ARTE son lleva a cómo la expansión de la influencia iraní en Oriente Medio (Irak, Siria y Yemen principalmente) está tensando la geopolítica de la zona.

Militar nuclear, rivalidad con Arabia Saudí, posguerra en Siria, retos del petróleo y el gas, conflicto israelí-palestino… Irán está en el centro de las principales tensiones geopolíticas actuales. Una situación compleja, exacerbada por la política exterior de Donald Trump.

Estupor y Temblores (67) Macroincendios, el grito de la Naturaleza


Australia, Brasil, California, Groenlandia, Suecia e, incluso, el Círculo Polar Ártico: los incendios forestales son cada vez más frecuentes y de una magnitud sin precedentes.
 

Vocabulario Fundamental. Asesinato (18) Irán en su laberinto (8) ¿La última victoria de Suleimani?

Un artículo de Mikel Ayestarán en 5W analiza el asesinato del poderoso general iraní Qassem Suleimani (ordenado por el incendiario Donald Trump) y del jefe de las milicias chiítas en Irak 'Multitud Popular' (PMF) Mahdi al-Muhandis, ejecutados con cuatro misiles lanzados por un dron estadounidense el 3 de enero de este año, que recién comienza con esta tremenda sacudida a la geopolítica mundial. 

Suleimani era el segundo hombre del régimen tras el Líder supremo Ali Jamenei y dirigía la fuerza Al Quds, cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria y encargada de las acciones militares iraníes en el exterior. En Irak, por poner algún ejemplo, ha sido responsable de las represalias armadas sobre las manifestaciones populares de los últimos meses y también dirigió la resistencia chií contra las fuerzas norteamericanas en el país sobre todo desde 2006. En Siria, la Fuerza Al Quds ha apoyado decisivamente a la supervivencia del régimen de al-Assad contra las fuerzas rebeldes y los yihadistas surgidos del levantamiento que se inició en 2011. En fin, un personaje de mucha entidad, el arquitecto de la expansión regional del régimen iraní en esta década a lo largo del eje Teherán-Bagdad-Damasco-Hezbollah, extendiéndose también a otros países como Yemen y Afganistán, tejiendo una temible red multinacional chií que ha sido un quebradero de cabeza para Estados Unidos, Israel y Arabia Saudía, sus tres archienemigos.

Como ha dicho el mismísimo general estadounidense David Petraeus (ex-comandante de las fuerzas USA en Irak y Afganistán y ex-director de la CIA), "su muerte es más significativa que el asesinato de Bin Laden o el del líder del Estado Islámico Abu Bakr al-Baghdadi". Ahora, tras sus funerales, el mundo contiene el aliento y mira a Irán esperando su respuesta, que podrá ser medida y proporcionada para salvar la cara o busca la sangrienta venganza por la que claman centenares de miles de personas y que podría provocar una (otra) guerra de impredecibles consecuencias en el siempre inflamable Oriente Medio. O si al final esta escalada de tensiones terminan a medio plazo con la retirada estadounidense de Irak, uno de los principales objetivos de Suleimani. 

¿La última victoria de Suleimani? 

El asesinato del general iraní abre las puertas a una retirada de las tropas de E.E.U.U. de Irak

Mikel Ayestarán - Cubriendo conflictos 03 de enero de 2020


Qassem Suleimani no tenía las etiquetas de “mayor amenaza global” o “terrorista número uno” que tenía Abu Bakr al Bagdadi, pero su muerte tiene mayores implicaciones en Oriente Medio que la del líder del grupo yihadista Estado Islámico (EI). Donald Trump ha cruzado una línea roja que sus antecesores no cruzaron y ha ordenado el asesinato del general que ha liderado durante las últimas dos décadas las operaciones de la Fuerza Al Quds, la unidad de la Guardia Revolucionaria de Irán encargada de las operaciones en el exterior. Una figura que, después de años en el más absoluto silencio como arquitecto de la red de milicias y grupos leales a Teherán en la región, salió a la luz pública en 2014 para demostrar que Irán estaba dispuesto a desplegar a su militar más importante en la lucha contra el califato. 


Manifestantes queman una bandera de EEUU en Teherán tras el asesinato de Suleimani. Vahid Salemi / AP

En apenas tres meses, Trump ha ordenado asesinar a Al Bagdadi y a Suleimani. Estado Islámico, derrotado en el plano militar y desposeído de su califato, no ha sido capaz de orquestar una respuesta a la caída de su líder. Ahora la región, y sobre todo Irak, contiene la respiración ante la “venganza” que claman los líderes iraníes. Una venganza que puede ser doble, ya que el asesinato de Suleimani supone una violación del acuerdo entre Bagdad y Washington para el despliegue de soldados de Estados Unidos en Irak, lo que abre las puertas a que el Parlamento iraquí les invite a abandonar de nuevo el país. Esta retirada supondría toda una victoria para la estrategia del difunto general.

WHAT

Un avión no tripulado de Estados Unidos atacó en la madrugada del viernes dos vehículos que salían del aeropuerto internacional de Bagdad. Como resultado de la operación murieron al menos ocho personas, entre ellas el general iraní Suleimani y el número dos de las Unidades de Movilización Popular de Irak, Abu Mehdi al Muhandis, que había acudido a recibirlo. 


Suleimani se había convertido en todo un símbolo en Irán, sobre todo desde que su figura se hizo pública durante la guerra en Siria contra el califato. El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ya ha designado a un sucesor, el general Ismael Gaani, y ha adelantado que el papel de las Fuerzas Al Quds seguirá siendo el mismo que hasta ahora.

Irán y sus aliados en la región claman venganza y la tensión crece un peldaño más entre Washington y Teherán. Trump ha pasado de las sanciones por el programa nuclear a los asesinatos selectivos, y su primer objetivo ha sido la persona que ha diseñado la estrategia de guerra irregular y ha formado a las milicias que han expandido la influencia de Irán en la región en las últimas dos décadas. Suleimani ha muerto, pero su obra, estas milicias, están operativas y son ahora la gran amenaza para Estados Unidos.

WHO

Nacido en 1957 en Rabor, provincia de Kerman, en el centro de Irán, Suleimani estaba casado y era padre de tres hijos y dos hijas, como recogió el periodista Dexter Filkins en el meticuloso perfil que le dedicó en The New Yorker en septiembre de 2013. Un texto “elaborado durante más de cinco meses de entrevistas”, me explicaba el periodista estadounidense en el transcurso de una conversación telefónica, y tan meticuloso como lo permite una figura inalcanzable que se encargaba de dirigir unas brigadas que eran “una mezcla entre la CIA y las Fuerzas Especiales”.


Suleimani en un evento oficial en Teherán en 2016. Fotografía de la oficina del líder supremo iraní / Archivo AP

Suleimani estaba incluido en la lista de “terroristas más buscados” elaborada por Washington, había sido acusado de planificar atentados en medio mundo y de ser el responsable de la muerte de cientos de soldados estadounidenses en Irak tras la caída de Sadam Husein en las operaciones ejecutadas por las milicias chiíes que armó y entrenó. Apodado el “comandante en la sombra” del régimen iraní, su rostro salió a la luz en 2014 para convertirse en el mejor argumento de la República Islámica en su lucha contra EI.

En octubre, la Guardia Revolucionaria anunció que había frustrado un complot extranjero para asesinarlo. Solo tres meses después, el todopoderoso cuerpo paramilitar anunciaba su muerte en un ataque de un dron de Estados Unidos en Bagdad.

WHEN


El asesinato de Suleimani se produce en plena escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, enfrentados desde que Trump decidiera salirse del pacto nuclear firmado por Barack Obama en 2015 y volver a imponer sanciones económicas a Irán. Este enfrentamiento ha vivido capítulos como los ataques a petroleros en el Golfo Pérsico, aún sin aclarar, o el derribo de un dron estadounidense en el sur de Irán tras violar su espacio aéreo. Otros capítulos de este pulso indirecto se libran en Yemen, donde los rebeldes hutíes son próximos a Teherán; Siria, donde Irán respalda a Bashar al Asad; o Irak, país en el que las milicias chiíes diseñadas por Suleimani desempeñan un papel clave.

Estados Unidos ha urgido a sus ciudadanos a abandonar Irak; aún están muy frescas las imágenes del asalto a la embajada estadounidense en Bagdad del 31 de diciembre, cuando cientos de seguidores de las milicias chiíes consiguieron irrumpir y quemar una pequeña parte del complejo en señal de protesta por un ataque estadounidense contra una de sus bases, en el que murieron 25 personas. Este ataque, según Washington, fue en respuesta a la muerte de un contratista por el fuego de las milicias. La situación de seguridad comenzaba a descontrolarse después de unos años en los que la lucha contra EI había eclipsado el resto de problemas entre chiíes y estadounidenses.

Manifestantes cantan eslóganes durante una manifestación contra el asesinato de Suleimani.Vahid Salemi / AP 

WHERE

Tras superar la invasión de Estados Unidos, la guerra sectaria y la batalla contra EI, Irak teme ahora verse convertida en un campo de batalla en el que Teherán y Washington diriman sus diferencias a golpes. El presidente, Barham Salí, ha descrito como una “agresión” la operación ordenada por Trump y ha alertado de “las consecuencias de seguridad en Irak y en la región”; y el ayatolá Alí al Sistani, máxima autoridad religiosa, ha pedido “contención” en un momento en el que “el país se encamina hacia momentos muy difíciles”. Muestra de ello es que el clérigo chií Muqtada al Sader, otra figura clave en la vida política y militar del país desde 2003, ha llamado a sus combatientes a estar listos para “proteger Irak” y ha tomado la decisión de reactivar al Ejército del Mahdi, la milicia que combatió a Estados Unidos desde 2003 hasta 2008. Aquel año, el clérigo chií dio la orden de congelar las operaciones del grupo, que estuvo también implicado en la brutal guerra sectaria que sufrió el país tras la caída de Sadam.


Manifestación contra el asesinato del general iraní. Vahid Salemi / AP

WHY

¿Cuál es la estrategia de Trump en la región? Es una incógnita tan grande como la respuesta de Irán al asesinato de Suleimani. En pleno año electoral, algunos lo acusan de emplear la carta de Irán como baza para ganar votos, pero este movimiento puede tener consecuencias directas inesperadas como la retirada de sus tropas de Irak. El Parlamento de Irak se reunirá para analizar este asesinato que, según el primer ministro dimisionario, Adil Abdul Mahdi, “viola las condiciones acordadas” para la presencia militar de Estados Unidos en el país. Tras la retirada ordenada por Obama en octubre de 2011, las tropas regresaron con el objetivo de combatir a EI. Pero la operación contra Suleimani está fuera del acuerdo entre ambos Gobiernos, por lo que el Parlamento podría pedir su salida. Y una segunda retirada de Estados Unidos supondría una victoria para Irán, que ha perdido en la batalla a uno de sus generales más simbólicos, pero puede ganar la guerra.