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Vocabulario Fundamental. Muros y Fronteras (11) El muro mental entre las dos Palestinas





Marchamos a Palestina, donde un interesante reportaje de ARTE nos habla sobre las fronteras mentales entre las dos Palestinas. Solo 16 km separan Gaza de Cisjordania, pero no es solo Israel quien se interpone entre ellas, también el muro de la enemistad desde la toma de poder de Hamás en Gaza en 2006, asaí como las distintas formas de entender la vida en la sociedad palestina. Desde entonces Hamás y Fatah luchan sin piedad, y agrandan una brecha que divide familias y mentalidades y que mina la causa palestina ante el ocupante israelí.
 

Vocabulario Fundamental. Viajes y Migraciones (14) Adónde migran los africanos


Recurrimos a dos de nuestras fuentes de documentación preferidas, El Orden Mundial (con dos artículos, uno en corto y el otro en profundidad) y  la productora audiovisual ARTE (con un documental) para conocer más sobre los patrones migratorios en África, prestando atención tanto a las migraciones intraafricanas (las más comunes), como las que tienen su destino fuera del continente. 

Las migraciones en África


El Orden Mundial 13.01.2019

Cuando hablamos de migraciones en África, suele cristalizar la creencia —errada— de que una enorme proporción de la población allí intenta trasladarse a otras regiones del mundo. Sin embargo, y con la única excepción del norte de África, cuya emigración es hacia otras zonas geográficas del mundo —por facilidades geográficas obvias—, en el resto del continente, es decir, en el África subsahariana, hay un interés limitado en acabar en otra zona del planeta y una realidad en acabar viviendo en un país cercano al natal.

Para millones de africanos, intentar trasladarse a otro país es la única manera de lograr mejores oportunidades económicas o un futuro más seguro. Así, no es casualidad que los grandes motores económicos africanos —Nigeria, Sudáfrica, Etiopía o Costa de Marfil— sean los lugares que más flujos migratorios reciben. En esa misma línea, los países con importantes conflictos o crisis abiertas, caso de Sudán, la República Democrática del Congo o Somalia, tengan flujos de personas que intentan salir de allí.

Tampoco deberían extrañar estas pautas migratorias dentro del continente. Trasladarse a un país vecino es más práctico por muchos motivos: es relativamente probable que la lengua sea la misma, las oportunidades económicas serán acordes a lo que los migrantes pueden ofrecer, es mucho más barato —emigrar a Europa es tremendamente caro, por ejemplo— y la facilidad para la integración es mayor al existir en muchos casos ya allí una diáspora asentada.

Otro factor llamativo es la inexistencia de grandes rutas migratorias que vayan del África subsahariana al norte del continente. El Sáhara actúa como importante barrera geográfica que lleva a buscar otras salidas a aquellas personas que desean emigrar, y solamente es una vía para aquellos que, de forma clandestina, tratan de llegar de países del Sahel a lugares como Libia, Argelia o Marruecos para tratar de llegar a Europa, aunque a nivel proporcional sean pocos.




Adónde migran los africanos



Mujeres en un camino en Nairobi. Fuente: Promise Tangeman

Pese a que pueda existir la percepción popular de que los migrantes africanos tratan de huir desesperadamente hacia el primer mundo, los datos disponibles revelan una realidad mucho más diversa y compleja. ¿Quién migra en África, por qué y adónde?

No es ningún secreto que en el imaginario popular África es a menudo retratada como un continente sumido en la pobreza y el subdesarrollo cuyos emigrantes no tienen más remedio que intentar exiliarse del conflicto y la miseria. Frecuentemente, al hablar de inmigrantes africanos, el significado se suele reducir a un éxodo desesperado de subsaharianos que tienen como objetivo cruzar el Mediterráneo en busca de una mejor vida en Europa. Determinadas retóricas alarmistas, con un importante calado en la sociedad, alimentan esta percepción, así como las imágenes impactantes de tragedias migratorias en los medios de comunicación.

Sería ingenuo afirmar que estas imágenes son irreales o que el drama no es tal, pero los datos disponibles sugieren que no se debe tomar este fenómeno como representativo del conjunto de las migraciones africanas. Los patrones migratorios en África, en general, no difieren sustancialmente de los de otros continentes: la mayoría de los africanos emigran hacia otro país africano, por trabajo, estudios o circunstancias personales. Y, además, lo hacen mediante cauces legales, con visados y pasaportes válidos.

El desarrollo, un incentivo para migrar

Es innegable que el conflicto y los desastres naturales hacen que millones de africanos se vean forzados a emigrar; de hecho, África es el continente con mayor número de refugiados y desplazados internos. Pero la inmensa mayoría de ellos lo hacen o bien dentro de las fronteras estatales o hacia los países aledaños; solo una pequeña parte pone rumbo hacia el norte, en busca de suelo europeo. En 2017 la cifra de refugiados en territorio africano sobrepasaba los 6,5 millones, mientras que la de desplazados internos superaba los 12. No obstante, en el grueso de las migraciones africanas entran en juego múltiples factores que no están asociados ni al conflicto ni a la pobreza extrema. Es más: pese a que pueda ser una percepción extendida, no suelen migrar los que menos tienen, sino aquellos que han conseguido cierto nivel adquisitivo como para poder asumir los costes del desplazamiento. Esta lógica también impera a nivel estatal: no son los países más pobres los que emiten más emigrantes; son aquellos que han adquirido un cierto grado de desarrollo.


El desarrollo de un país está estrechamente relacionado con su cantidad de emigrantes e inmigrantes

El desarrollo resulta un acicate para las migraciones más que un impedimento, dado que suele aumentar los recursos materiales disponibles, las redes sociales, la educación y el conocimiento. África es un continente emergente donde multitud de economías están creciendo a niveles muy esperanzadores, con lo que permiten un nivel de desarrollo que favorece la migración. Así, la mayoría de los africanos solo migra si tiene capacidades y aspiraciones personales para ello. Los que cubren distancias más largas suelen contar con ciertos recursos económicos y estar alfabetizados y cualificados, mientras que los más pobres y menos educados tienden a migrar menos y a destinos más cercanos.

En la decisión de migrar influyen múltiples factores, lo cual añade una extraordinaria complejidad al fenómeno migratorio africano. Entre ellos, indudablemente, figuran los económicos y políticos —búsqueda de empleo y de mejores oportunidades, calidad de la gobernanza, inseguridad, discriminación, desafección política, conflictos…—, pero también aspectos socioculturales, como los sistemas educativos, la etnicidad, el idioma o las redes y contactos en el exterior, aparte de las características personales y familiares del migrante. A ello hay que sumar los condicionantes medioambientales y climáticos, los demográficos —como la densidad y distribución de la población— y factores como el marco legal, el entorno político regional, las normas culturales, la acogida en el país de destino, el coste y la dificultad del viaje, la lejanía del destino o la disponibilidad de nuevas tecnologías.

Un continente en movimiento

En las últimas décadas, los avances en la integración regional africana, los mayores estándares de vida, las mejoras de las infraestructuras y de las tecnologías y el crecimiento demográfico han hecho que África sea, por delante de Asia, el continente que ha experimentado un mayor incremento relativo de emigrantes.

En 2017 había más de 36 millones de inmigrantes africanos en el mundo, tres cuartos más que a comienzos de siglo. Esta cifra, aparentemente elevada, convierte a África, pese a su gran tamaño y población, en el continente que menos migrantes origina —salvo América del Norte y Oceanía—: solo un 14% de los inmigrantes en el mundo son africanos. De hecho, más de la mitad de los africanos que viven fuera de su país de origen lo hacen en otro país de África; si no se contase el Magreb, la cifra ascendería hasta los tres cuartos. En general, los países con litoral mediterráneo guardan patrones de migración muy distintos a los subsaharianos: la amplia mayoría de los emigrantes magrebíes se marchan a otro continente. Europa, donde los vínculos históricos y las redes sociales son muy significativos, es su destino principal, si bien también hay una importante presencia de magrebíes en Oriente Próximo.

En el resto de África se migra mayoritariamente a los países vecinos o del entorno regional. En África occidental, por ejemplo, la zona más dinámica en cuanto a movilidad migratoria, casi todas las migraciones son intrarregionales. Esto es posible gracias a la porosidad de las fronteras, una larga tradición migratoria entre determinados países, la presencia transnacional de determinados grupos étnicos y a que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) prevé formalmente el libre tránsito de personas. También África oriental ejemplifica la fuerte conexión migratoria intraafricana: dos tercios de los migrantes tienen como destino otro país de la región.


Principales flujos de inmigración intraafricana

Por lo general, el patrón migratorio que prima en África es desde los países del interior hacia la costa o países con mayor nivel de desarrollo o terrenos más fértiles. La migración más prevalente es desde las áreas rurales más marginadas a los centros urbanos, donde suele haber mayores oportunidades, si bien este fenómeno coexiste con otros patrones: migraciones de una zona rural a otra por la posibilidad de acceso a tierras o el desarrollo de nuevas actividades; de una ciudad a otra; de la ciudad al campo —la aglomeración de personas en grandes centros urbanos también puede favorecer la precariedad y la marginalidad—, y migraciones circulares, dependientes fundamentalmente de las campañas agrícolas. El gran peso de la población rural en el fenómeno migratorio en África no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el 60% de la población al sur del Sáhara vive en el campo.

En general, suelen migrar más hombres que mujeres y la edad mediana se sitúa en los 31 años. Además, los africanos se mueven principalmente dentro del territorio nacional: los migrantes internos superan con creces a los internacionales, pero la dificultad de cuantificarlos dificulta conocer una cifra exacta.

De África al mundo

De los más de 17 millones de emigrantes africanos fuera de África, Europa acoge a más de la mitad. Esta población, sin embargo, es ligeramente superior a los inmigrantes europeos que viven en América del Norte. Sin considerar a los inmigrantes magrebíes, la cifra se reduce a poco más de cuatro millones, la mitad de ellos, aproximadamente, de ocho países subsaharianos. No es casualidad que los dos países europeos con mayor número de inmigrantes subsaharianos sean las otrora dos grandes metrópolis: en el Reino Unido viven en torno a 1,2 millones de subsaharianos, mientras que en Francia la cifra es cercana al millón. Estos países, junto con Italia y Portugal —provenientes en su mayoría de antiguas colonias—, acaparaban en 2017 casi tres cuartos de los subsaharianos en Europa.


Las rutas migratorias de África a Italia pasan principalmente por Libia

Pero el Viejo Continente no es el único destino de los africanos. En Estados Unidos viven más de un millón de inmigrantes subsaharianos. Canadá tampoco es un destino inusual y la emigración a Asia va in crescendo, particularmente desde el África oriental a los países del Golfo, como Arabia Saudí. También es remarcable la emigración desde el África austral a Oceanía, particularmente a Australia.

A tenor de los datos, no cabe duda de que, desde comienzos de siglo, las migraciones desde África al resto del mundo han aumentado notablemente en términos absolutos: hay en torno a 9 millones más de africanos fuera de su continente de origen. No obstante, la cifra apenas ha crecido un 5%, en detrimento de las migraciones intraafricanas. Este leve ascenso ha sido propiciado por el mayor porcentaje de africanos que han decidido marcharse a América del Norte y Asia. Por el contrario, el porcentaje de africanos —incluyendo magrebíes— que habían migrado hacia Europa en 2017 seguía siendo el mismo que en 2000.

A pesar de que el grueso de la emigración es intraafricana, la gran mayoría de las remesas —envíos de dinero— que reciben los hogares africanos proviene del exterior —Europa, principalmente—. En ello tiene que ver que el Magreb atesore tres quintos de las remesas que entran en el continente. Si a ello le sumamos que Nigeria acapara más de un tercio del total, el resultado es que el resto del África subsahariana, donde se ubican buena parte de los países más pobres del mundo, apenas recibe el 12% de las remesas a África.

El continente del futuro

Actualmente, la edad mediana de la población en África es de 19 años y medio, cifra que sería más baja si no se considerase el norte del continente. El 60% de la población africana tiene menos de 25 años y la media continental de nacimientos por mujer se sitúa en 4,43 —aunque decrece paulatinamente—. Ello, unido al vigoroso incremento de la esperanza de vida, hará que la población actual —1.256 millones de africanos, casi el 17% de la población mundial—, se duplique en apenas tres décadas. Para 2050 un cuarto de la población mundial habrá nacido en África y en 2100 se espera que la población en el continente alcance los 4.467 millones, lo que hará que cuatro de cada diez personas en el mundo sean africanas.

Este incremento exponencial de la población coincidirá con unas condiciones climáticas que se prevén más hostiles y que pueden tener el doble resultado de erosionar el medioambiente y espolear los conflictos. Solo con estas previsiones no resulta difícil vaticinar un aumento sustancial de las migraciones internacionales desde África. Pero, si además consideramos que en el resto de los continentes —salvo Norteamérica y Oceanía— la tendencia poblacional es el decrecimiento demográfico, particularmente acuciante en Europa, solo cabe esperar que el continente que dio origen a la especie humana sea el motor de rejuvenecimiento de un mundo cada vez más envejecido.

Todo parece indicar que el vigor de las migraciones africanas es irreversible y, además, que aquellas que actualmente son marginales, las extracontinentales, tenderán a incrementar su relevancia con el paso de las décadas. Ante este panorama, tratar de impedir unos flujos migratorios que se presumen inevitables no parece que sea la opción más efectiva a largo plazo. Por ello, en primer lugar, resulta razonable incidir en el fomento de un desarrollo sostenible mediante el que las naciones africanas puedan dar abasto por sí mismas a toda la demanda laboral que se incorporará progresivamente a unos mercados laborales que ya se encuentran en buena medida saturados. Y, en segundo lugar, parece propicio avanzar multilateralmente hacia una gestión más eficiente y responsable del creciente fenómeno migratorio, que sea capaz de aprovechar las oportunidades que este presenta y prevenir sus potenciales secuelas.


La integración en grandes bloques económicos como la Cedeao —más conocida por sus siglas en inglés, ECOWAS— contribuye al desarrollo de los países africanos

En este sentido, se están dando pasos favorables en África, como el protocolo de la Unión Africana sobre libre movimiento de personas y derecho a residencia y establecimiento, firmado en marzo de 2018 como complemento del área de libre comercio a la que se han comprometido 44 países. No obstante, la experiencia de las normas de libre circulación ya existentes en organizaciones como la Cedeao, el Mercado Común de África Oriental y Austral o la Comunidad Africana Oriental invitan a ser cautos, ya que no suelen aplicarse en su totalidad. En África el panorama social, además del legal, de los inmigrantes dista también de ser idílico. El recelo hacia el inmigrante, los abusos a sus derechos, las deportaciones y la xenofobia, presentes alrededor del mundo, también encuentran arraigo en el continente africano desde las propias independencias nacionales.

En cualquier caso, se ha de ver con buenos ojos el lanzamiento de iniciativas africanas —no solo en el ámbito migratorio, sino en el político, del desarrollo o de la seguridad— que cuenten con el apoyo de socios extracontinentales en vez de a la inversa. Los proyectos intervencionistas con tintes mesiánicos ideados desde el exterior suelen resultar insuficientes y anteponer el interés foráneo al africano. Una África para los africanos será una África más próspera, y ello repercutirá a buen seguro en el bienestar del mundo entero.

China, el Imperio del Centro (13) Coronavirus: diario de la cuarentena en Pekín





Para hacer frente al Coronavirus, China ha tomado una decisión radical: poner el país en cuarentena. La seguridad del régimen comunista se ha convertido en un aparato de control sanitario. Un periodista francés residente en Pekín cuenta en primera persona cómo es vivir "atrincherado".

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (68) Propaganda, la fábrica del consentimiento


'Propaganda, la fábrica del consentimiento' es un documental de la productora franco-alemana ARTE dirigido por Jimmy Leipold en 2017. Con entrevistas a intelectuales como Noam Chomsky, este documental analiza la mecánica social de la propaganda recuperando la figura del publicista Edward Bernays (1891-1995), sobrino de Freud y pionero del marketing y de las relaciones públicas, es decir, de las más refinadas técnicas de persuasión. En este blog ya estudiamos hace tiempo la figura de Bernays en los impagables cuatro documentales de Adam Curtis 'The Century Of Self" (El siglo del individualismo). 


Cada día somos asediados por millones de imágenes y mensajes que, conscientemente o no, configuran nuestra visión del mundo y siempre nos piden algo: votos, dinero o atención. El propio Bernays entendía la publicidad como una ingeniería del consentimiento sin la cual, pensaba, no sería posible la convivencia en sociedades tan complejas como las contemporáneas. ‘Las relaciones públicas’, nos dice el narrador del documental, ‘son para la democracia lo que es la fuerza bruta para la dictadura’.

Aunque la propaganda es casi tan antigua como el género humano, su desarrollo moderno tiene apenas un siglo. Al igual que otras muchas instituciones de las sociedades capitalistas, tiene su origen en Estados Unidos. En 1916, el presidente demócrata Woodrow Wilson se ufanaba de no haber involucrado a su país en la I Guerra Mundial. Los estadounidenses no tenían ningún interés en ir a la guerra en Europa, y por ese motivo Wilson gozaba de una altísima popularidad.

Pero el presidente cambió de idea y decidió que era necesario intervenir en la contienda. Con ese fin creó la Comisión Creel, una agencia de expertos, Bernays entre ellos, cuyo objetivo sería influenciar a la opinión pública para que aceptase entusiasmada la idea de entrar en guerra. En menos de un año, explica Chomsky en el documental, ‘convirtieron a una población pacífica en unos fanáticos antialemanes’.

Los miembros de la Comisión partían de las ideas expuestas por el sociólogo Gustave Le Bon en su libro de 1895 ‘La psicología de las masas’. El francés sostenía que las masas son fundamentalmente irracionales, y de nada sirve dirigirse a ellas mediante un discurso lógico y articulado. Según Le Bon, quien quiera influenciar a las masas deberá recurrir a los instintos y las emociones, a la parte más animal del humano.

Esas mismas técnicas utilizadas durante la guerra sirvieron luego a Bernays y a otros para pacificar EE.UU a finales de los años 20, cuando las huelgas y protestas obreras agitaban el país. Esta nueva campaña perseguía “que los obreros aceptasen la sociedad capitalista”. Y tuvo mucho éxito. Por esos años nacía en Norteamérica la sociedad consumista, en la que el ciudadano desaparece para convertirse en un consumidor que compra por deseo, no por necesidad.


Desde entonces casi todo el planeta se ha adherido al credo consumista, y la identidad individual y el prestigio social se construyen en base a los objetos o experiencias que se consumen. Una obra maestra del sobrino aventajado de Freud, que murió millonario y siendo uno de los hombres más poderosos del mundo. ¿Qué no habría conseguido Bernays de haber trabajado con Twitter y Whatsapp?

Irán en su laberinto (9) Irán, en el corazón de las tensiones



Uno de los siempre esclarecedores reportajes de la sección 'El revés de los mapas' de la productora ARTE son lleva a cómo la expansión de la influencia iraní en Oriente Medio (Irak, Siria y Yemen principalmente) está tensando la geopolítica de la zona.

Militar nuclear, rivalidad con Arabia Saudí, posguerra en Siria, retos del petróleo y el gas, conflicto israelí-palestino… Irán está en el centro de las principales tensiones geopolíticas actuales. Una situación compleja, exacerbada por la política exterior de Donald Trump.

Estupor y Temblores (67) Macroincendios, el grito de la Naturaleza


Australia, Brasil, California, Groenlandia, Suecia e, incluso, el Círculo Polar Ártico: los incendios forestales son cada vez más frecuentes y de una magnitud sin precedentes.
 

Campanadas de la Historia (71) 1979, el año que cambió la Historia

1979 fue un año crucial: la Revolución Islámica en Irán, el accidente nuclear de Three Mile Island, la visita del papa Juan Pablo II a Polonia, la elección de Margaret Thatcher como primera ministra del Reino Unido… Con imágenes de archivo y entrevistas a testigos, este documental repasa los acontecimientos históricos que han dado forma al presente. A principios de 1979, los líderes de las cuatro principales potencias occidentales (el presidente estadounidense Jimmy Carter, el presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, el canciller alemán Helmut Schmidt y el primer ministro británico James Callaghan) acuerdan apoyar la ascensión al poder del ayatolá Jomeini en Irán.

En Polonia, la visita del papa Juan Pablo II, alimenta el sentimiento nacional y la oposición al gobierno comunista. Bajo el liderazgo de  Lech Wałęsa, el sindicato independiente Solidarność será clave en la posterior disolución de la URSS.
Al mando de la República Popular de China desde diciembre de 1978, Deng Xiaoping, establece relaciones diplomáticas con Estados Unidos y abre el camino a la liberalización de la economía.

Paralizado por un invierno gélido y una cadena de huelgas, el Reino Unido alza al poder a Margaret Thatcher, cuyo programa económico cambiará la faz del planeta. El accidente en la central nuclear estadounidense de Three Mile Island alerta a la opinión pública sobre el riesgo de la energía atómica, al tiempo que el informe Charney, de la Casa Blanca, anuncia las devastadoras consecuencias del calentamiento global.

Este documental de Pascal Verroust y Dirk van den Berg cuenta con imágenes de archivo y valiosos testimonios como los del disidente chino Wei Jingsheng, el ex presidente polaco Lech Walesa o el secretario de Estado de Margaret Thatcher Michael Heseltine, entre otros.

Vocabulario Fundamental. Cambio Climático (12) Golpe de calor en Siberia


Este 2019 se han quemado más de diez millones de hectáreas, sólo en Siberia. El pasado verano, la tundra siberiana ardió, favorecida por las inusualmente altas temperaturas estivales, las escasas precipitaciones y las condiciones favorables del viento. Los incendios aumentaron en zonas escasamente pobladas y cubrieron las ciudades y los paisajes circundantes con humos tóxicos que afectaron a la salud de sus habitantes y redundaron en el cambio de las condiciones atmosféricas. Dirigido por Vladimir Vasak en 2019 para la productora ARTE, este reportaje nos muestra cómo, a golpe de fuego y devastación, también Rusia tomó conciencia de las consecuencias de la emergencia climática que acosa el mundo.

Vocabulario Fundamental. Droga (22) La locura del Tramadol en Togo


Este documental de la productora ARTE dirigido por Catherine Monfajon en 2019 nos muestra como el tramadol, un fármaco analgésico clasificado oficialmente como opioide débil, está causando estragos en Togo, al igual que en muchos países africanos. Se utiliza para superar la fatiga y resistir mejor el trabajo duro, pero debido a la falta de información y prevención, sus consumidores descubren demasiado tarde lo adictivo que es.




Desde Costa de Marfil hasta Libia y desde Egipto hasta Gabón, millones de africanos consumen este analgésico, pero no para paliar el dolor, sino como un estimulante capaz de vencer el cansancio. Paradójicamente, la epidemia de los opiáceos en Estados Unidos (y luego en muchos otros países) se originó con las intenciones médicas de prescribir medicamentos contra el dolor, algo que las farmacéuticas aprovecharon rápidamente para inundar el mercado con un analgésico que solía ser héroe y ahora es, para muchos, villano: el Tramadol.

Pocas regiones han escapado de la epidemia, en especial en la última década, y el norte de África no contó con esa suerte. Millones de habitantes están siendo víctimas de este enemigo silencioso, con poderosas propiedades, tan analgésicas como psicoactivas, y que la Organización Mundial de la Salud mantiene en la mira desde hace varios años. "En paralelo al rápido aumento de la utilización médica del Tramadol en todo el mundo, ha habido informes de dependencia y abuso", señaló la entidad.

Togo es uno de los países más pequeños de África. Y también uno de los más afectados por la crisis de los opioides. Zico, un motociclista que vive en la capital Lomé, acudió al Tramadol huyendo de la fatiga y de las intensas jornadas laborales, pero hace tres años no puede prescindir de él. "Desde que tomo Tramadol puedo trabajar mucho más. Me tomo dos al día. Me sienta bien, me da energía para rendir más". Su vida sexual también mejoró considerablemente.

En el mercado negro, la distribución del Tramadol y su potencia está fuera de control

No hay cifras exactas del número de consumidores de este analgésico en África, pero sí es evidente que la historia de Togo se repite en muchos países, en especial en la parte norte. Y aunque su distribución es controlada, no lo es con la misma intensidad en el mercado negro, en donde el Tramadol, a menudo conocido como Paracetamol, está presente con más de cien nombres comerciales distintos.

Uno de los riesgos asociados a su consumo, más allá de su autenticidad, es la dosis. El mercado negro proporciona una más elevada que, a su vez, genera una mayor adicción. Mientras que la dosis permitida en Togo son 50 miligramos, es común encontrar este fármaco en cantidades personales de hasta 250 miligramos.

Según el ministro de Seguridad, Damehame Yark, "esto nos afecta a toda la sociedad. No podemos excluir un grupo y decir que no está afectado porque mañana puede convertirse en un escándalo o en una catástrofe". Por eso, afirma, es necesario tomar medidas preventivas para abordar el problema de raíz: "con la ayuda de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito y otras agencias, se debe establecer un sistema para disuadir a los fabricantes".

"Prohibirlo sería injusto y un crimen. El paracetamol es muy flojo y nos solemos quedar sin morfina"

El uso de fármacos sin prescripción médica se está convirtiendo en una gran amenaza para la salud pública mundial, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En su más reciente informe publicado este año y con datos de 2017, la entidad aseguró que la escasa información que se dispone sobre la oferta de Tramadol con fines no médicos apunta a que este se fabrica ilícitamente en Asia meridional y desde allí se introduce en los países africanos y algunas zonas del Medio Oriente.

La cantidad de Tramadol incautada en el mundo alcanzó la cifra récord de 125 toneladas en 2017. "La respuesta a su uso indebido pone de manifiesto las dificultades que tienen los países para encontrar un punto de equilibrio entre permitir el necesario acceso a ese fármaco con fines médicos, atajar su uso indebido y al mismo tiempo combatir la delincuencia organizada y el tráfico".

Algunos países como Egipto han pedido la prohibición completa del Tramadol, pero se han encontrado con la oposición de los profesionales de la salud. En el hospital estatal de Lomé, la capital de Togo, este medicamento es indispensable para tratar a los niños con cáncer. "Prohibirlo sería injusto y un crimen. El paracetamol es muy flojo y nos solemos quedar sin morfina", dice uno de sus médicos.

Sin embargo, el Tramadol no deja de ser un derivado del opio, y aunque es clasificado como un opioide débil, una dosis normal puede generar adicción y a veces graves efectos secundarios como alucinaciones, crisis epilépticas y respiratorias, que pueden provocar el coma o la muerte. Esto sucede en especial cuando las dosis son de más de 400 miligramos al día y se complementan con otras sustancias como el alcohol.

La de los opiáceos, una crisis que no es nueva

Opioides u opiáceos son sustancias que actúan en el sistema nervioso para aliviar el dolor, pero que pueden resultar sumamente adictivas si se abusa de su consumo. No solo hacen referencia a drogas ilegales como la heroína, o sintéticas como el fentanilo, sino pastillas usadas en la medicina tradicional como la morfina.


Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró en octubre de 2017 una "emergencia de salud pública", lo hizo motivado por las 64.000 muertes que, un año antes, habían sido causadas por sobredosis de droga, principalmente por el abuso de los opioides.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades calcularon que la llamada "crisis de opioides" mató a 400.000 personas entre 1999 y 2017 en ese país. Muchos se atreven a decir que su influencia es más grande que la de la heroína.

Un mundo mejor es posible (53) Siria, de cenizas y esperanza





Este reportaje de ARTE dirigido en 2018 por Suzanne Allant es un retrato de la resistencia civil siria en las zonas de la provincia de Idlib que aún no están bajo el dominio de las tropas del régimen y sus aliados. El reportaje sigue al reportero y fotógrafo Zein Al-Rifai, natural de uno de los barrios del este de Aleppo que se rebelaron contra el tirano Al Asad y acabaron destruidos en las distintas batallas que en esa ciudad siria se llevaron a cabo desde 2012 a 2016.

De la mano de Zein conocemos a 'rebeldes sin armas', como el paramédico Mohammad Alaa, que conduce una ambulancia y busca personas enterradas en los escombros dejados por los bombardeos pero que también ha creado varios refugios para gatos heridos o abandonados, como Il Gattaro di Aleppo

También a Aïda, que se ocupa desde hace tres años voluntariamente de un orfanato con más de una centena de niños o Aziz, que pinta frescos y mensajes en las ruinas. Personas que aún hacen que aún se conserve algo de esperanza entre la destrucción. Pero, ¿qué será de todos ellos cuando Asad y Putin también devoren Idlib ante el silencio del mundo?

Un mundo mejor es posible (52) Mosul: Año II tras DAESH



Dos excelentes documentales de la productora ARTE nos muestran la situación actual en la ciudad iraquí de Mosul, que fue liberada el el julio de 2017 después de permanecer tres años bajo la ocupación del grupo terrorista DAESH que la conquistó en junio de 2014 tras una vergonzante huida de las fuerzas armadas iraquíes. El Estado Islámico la hizo su capital en Irak y sólo pudo recuperarse por el ejército iraquí (y el inestimable apoyo de las fuerzas de la Coalición que comanda Estados Unidos) tras nueve meses de encarnizados combates en la que ha sido descrita como la mayor batalla urbana desde Stalingrado.

Las instituciones civiles se encuentran con la ingente tarea de intentar devolver la ciudad (aún con zonas minadas y cuerpos en descomposición bajo los escombros) a la normalidad, viendo cómo empezar a reconstruir la parte occidental, que era el casco antiguo, la zona con mayor destrucción. Más de 300.000 mosulíes continúan sin hogar, dos años después, viviendo en campos de desplazados. Asimismo, las fuerzas antiterroristas iraquíes intentan garantizar la seguridad vigilando que no haya células durmientes de DAESH, con especial vigilancia en los barrios donde vivían con sus familias pues también existe el riesgo del regreso de algunos combatientes desde Siria.

Sin embargo desde la administración se está impidiendo que tanto las viudas como los hijos de los yihadistas puedan conseguir la documentación con la que poder encontrar trabajo u optar a ayudas para alimentación o escolarización, lo que deja a muchas familias en en los márgenes de la sociedad, con el peligro de que esos niños crezcan en la desesperación y abracen la radicalidad. Muchos son pues los desafíos que tiene por delante una de las mayores y más influyentes ciudades iraquíes, la gran metrópoli sunni del norte. 


Irak, a la caza de los últimos yihadistas de Dáesh (Gwendoline Debono, 2019)

¿Cómo luchan las fuerzas iraquíes contra la reorganización clandestina de Dáesh? ¿Cómo sobreviven y actúan los yihadistas tras perder su territorio? En este documental se nos muestra la especial vigilancia que las fuerzas especiales tienen sobre los barrios donde vivían las familias de los combatientes de las familias.




Mosul tras la guerra (Anne Poiret, 2019)

En julio de 2017, terminó la guerra urbana más brutal de nuestra época. El último combate contra Dáesh se libró en Mosul. Durante un año, la periodista Anne Poiret sigue a los supervivientes en su esfuerzo por reconstruir sus vidas y la ciudad devastada por el conflicto, en un contexto de seguridad aún precario.


Vocabulario Fundamental. Mujeres (21) Kurdistán, guerra de mujeres


El canal de televisión franco-alemán ARTE produjo en 2016 un documental titulado 'Kurdistán: chicas en la guerra’, dirigido por la francesa Mylene Sauloy. Se centra en la lucha militar e ideológica de las mujeres kurdas en Rohava, Shengal y Qandil, así como la historia del principio del movimiento de mujeres con el PKK. El documental siguen cómo bravas mujeres desde París a Sinjar tomaron las armas contra Daesh (Estado Islámico) para defender a su pueblo y han sido un elemento fundamental en la derrota de los yihadistas en la guerra siria. Un grupo de mujeres que se niegan a ser víctimas y se mantienen fuertes frente a otras mujeres que sí son víctimas.

Vocabulario Fundamental. Extinción (51) La desaparición de los insectos, una catástrofe silenciosa



Todo el que haya viajado por carretera en coche hace treinta años sabe de qué estamos hablando, de cómo quedaban nuestros parabrisas con los impactos de decenas de insectos y cómo quedan ahora, siniestramente limpios. Pero también puede verse claramente andando por el campo, donde la cantidad y diversidad de insectos ha descendido dramáticamente aunque parezca que a casi nadie le importe. 

Y eso que, así por decir cuatro cosas, polinizan las plantas, dispersan sus semillas, desintegran los residuos orgánicos incorporándolos otra vez al ciclo de los nutrientes y forman los cimientos de la cadena alimentaria que sustenta la vida del planeta en el que todos vivimos. Y una vez más la causa de este acentuado declive, ocho veces más alta que la de los mamíferos, aves y reptiles, absolutamente aberrante en términos evolutivos, la tiene el ser humano. El cambio climático, la pérdida de habitat, la adopción a gran escala en las últimas décadas de la agricultura intensiva que elimina la vegetación original para crear campos de suelo desnudo, los putos monocultivos, la contaminación y el uso masivo de pesticidas sintéticos son algunas de las causas de su extinción.


En la actualidad el 40% de especies de insectos está en claro declive y un tercio está en peligro de extinción. Huelga decir que la desaparición de esta maravillosa biodiversidad artrópoda, aunque no fuera total, generaría un catastrófico colapso de los ecosistemas naturales. Y nosotros iríamos detrás, claro. 

En este reportaje de ARTE del año 2018 el realizador alemán Torsten Mehltretter indaga en las causas y las consecuencias de su desaparición de estos pequeños seres tan fascinantes como vitales para el planeta.