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La condena del refugiado (11) 'Mar Nuestro', de Franz Blanco y Álvaro López Soriano


"Nunca en mi vida esperaba ser un refugiado, nunca en mi vida, pero al final tienes que aceptarlo, no tienes otra opción."

Mar Nuestro es un proyecto multidisciplinar de sensibilización sobre la migración en torno al Mediterráneo. A través de un corto documental, una exposición de fotos y un espectáculo de danza y guitarra, queremos hacer sentir al público parte de la realidad de esta crisis humanitaria.

Nos vemos arrastrados por riadas de información que inundan nuestra mente cada día, navegamos entre datos, fuentes y relatos, perdidos entre la posverdad y la certeza olvidamos aquello que nos hace humanos: la empatía. Presentamos este proyecto multidisciplinar buscando contagiar al público con las emociones que cada migrante ha vivido, vive y vivirá. Nos sumerge en su viaje interior y en la profunda crisis humanitaria que agita nuestra sociedad.

Mar Nuestro busca sensibilizar a través de la afección, pues compartimos la premisa de que ¨El cerebro sólo aprende si hay emoción; una emoción que nosotros mismos sentimos al recoger las historias de diferentes personas que han cruzado el Mediterráneo.


Por orden de aparición: Firas Alcharani, Amine Bouija, Soleil Landu, Modou Touré Diabo, Brahim Bachir Limam, Karim Laftouhi, Akram Nennouche, Ahmed Mohamedm Saleh, Amal Mesbah, Yamila Tarfous, Ebbaba Hameida, Hodan Sulaman, Mónica (Mamá), Nezar Ahmed y Abigail Adaranigo

Vocabulario Fundamental. Viajes y Migraciones (14) Adónde migran los africanos


Recurrimos a dos de nuestras fuentes de documentación preferidas, El Orden Mundial (con dos artículos, uno en corto y el otro en profundidad) y  la productora audiovisual ARTE (con un documental) para conocer más sobre los patrones migratorios en África, prestando atención tanto a las migraciones intraafricanas (las más comunes), como las que tienen su destino fuera del continente. 

Las migraciones en África


El Orden Mundial 13.01.2019

Cuando hablamos de migraciones en África, suele cristalizar la creencia —errada— de que una enorme proporción de la población allí intenta trasladarse a otras regiones del mundo. Sin embargo, y con la única excepción del norte de África, cuya emigración es hacia otras zonas geográficas del mundo —por facilidades geográficas obvias—, en el resto del continente, es decir, en el África subsahariana, hay un interés limitado en acabar en otra zona del planeta y una realidad en acabar viviendo en un país cercano al natal.

Para millones de africanos, intentar trasladarse a otro país es la única manera de lograr mejores oportunidades económicas o un futuro más seguro. Así, no es casualidad que los grandes motores económicos africanos —Nigeria, Sudáfrica, Etiopía o Costa de Marfil— sean los lugares que más flujos migratorios reciben. En esa misma línea, los países con importantes conflictos o crisis abiertas, caso de Sudán, la República Democrática del Congo o Somalia, tengan flujos de personas que intentan salir de allí.

Tampoco deberían extrañar estas pautas migratorias dentro del continente. Trasladarse a un país vecino es más práctico por muchos motivos: es relativamente probable que la lengua sea la misma, las oportunidades económicas serán acordes a lo que los migrantes pueden ofrecer, es mucho más barato —emigrar a Europa es tremendamente caro, por ejemplo— y la facilidad para la integración es mayor al existir en muchos casos ya allí una diáspora asentada.

Otro factor llamativo es la inexistencia de grandes rutas migratorias que vayan del África subsahariana al norte del continente. El Sáhara actúa como importante barrera geográfica que lleva a buscar otras salidas a aquellas personas que desean emigrar, y solamente es una vía para aquellos que, de forma clandestina, tratan de llegar de países del Sahel a lugares como Libia, Argelia o Marruecos para tratar de llegar a Europa, aunque a nivel proporcional sean pocos.




Adónde migran los africanos



Mujeres en un camino en Nairobi. Fuente: Promise Tangeman

Pese a que pueda existir la percepción popular de que los migrantes africanos tratan de huir desesperadamente hacia el primer mundo, los datos disponibles revelan una realidad mucho más diversa y compleja. ¿Quién migra en África, por qué y adónde?

No es ningún secreto que en el imaginario popular África es a menudo retratada como un continente sumido en la pobreza y el subdesarrollo cuyos emigrantes no tienen más remedio que intentar exiliarse del conflicto y la miseria. Frecuentemente, al hablar de inmigrantes africanos, el significado se suele reducir a un éxodo desesperado de subsaharianos que tienen como objetivo cruzar el Mediterráneo en busca de una mejor vida en Europa. Determinadas retóricas alarmistas, con un importante calado en la sociedad, alimentan esta percepción, así como las imágenes impactantes de tragedias migratorias en los medios de comunicación.

Sería ingenuo afirmar que estas imágenes son irreales o que el drama no es tal, pero los datos disponibles sugieren que no se debe tomar este fenómeno como representativo del conjunto de las migraciones africanas. Los patrones migratorios en África, en general, no difieren sustancialmente de los de otros continentes: la mayoría de los africanos emigran hacia otro país africano, por trabajo, estudios o circunstancias personales. Y, además, lo hacen mediante cauces legales, con visados y pasaportes válidos.

El desarrollo, un incentivo para migrar

Es innegable que el conflicto y los desastres naturales hacen que millones de africanos se vean forzados a emigrar; de hecho, África es el continente con mayor número de refugiados y desplazados internos. Pero la inmensa mayoría de ellos lo hacen o bien dentro de las fronteras estatales o hacia los países aledaños; solo una pequeña parte pone rumbo hacia el norte, en busca de suelo europeo. En 2017 la cifra de refugiados en territorio africano sobrepasaba los 6,5 millones, mientras que la de desplazados internos superaba los 12. No obstante, en el grueso de las migraciones africanas entran en juego múltiples factores que no están asociados ni al conflicto ni a la pobreza extrema. Es más: pese a que pueda ser una percepción extendida, no suelen migrar los que menos tienen, sino aquellos que han conseguido cierto nivel adquisitivo como para poder asumir los costes del desplazamiento. Esta lógica también impera a nivel estatal: no son los países más pobres los que emiten más emigrantes; son aquellos que han adquirido un cierto grado de desarrollo.


El desarrollo de un país está estrechamente relacionado con su cantidad de emigrantes e inmigrantes

El desarrollo resulta un acicate para las migraciones más que un impedimento, dado que suele aumentar los recursos materiales disponibles, las redes sociales, la educación y el conocimiento. África es un continente emergente donde multitud de economías están creciendo a niveles muy esperanzadores, con lo que permiten un nivel de desarrollo que favorece la migración. Así, la mayoría de los africanos solo migra si tiene capacidades y aspiraciones personales para ello. Los que cubren distancias más largas suelen contar con ciertos recursos económicos y estar alfabetizados y cualificados, mientras que los más pobres y menos educados tienden a migrar menos y a destinos más cercanos.

En la decisión de migrar influyen múltiples factores, lo cual añade una extraordinaria complejidad al fenómeno migratorio africano. Entre ellos, indudablemente, figuran los económicos y políticos —búsqueda de empleo y de mejores oportunidades, calidad de la gobernanza, inseguridad, discriminación, desafección política, conflictos…—, pero también aspectos socioculturales, como los sistemas educativos, la etnicidad, el idioma o las redes y contactos en el exterior, aparte de las características personales y familiares del migrante. A ello hay que sumar los condicionantes medioambientales y climáticos, los demográficos —como la densidad y distribución de la población— y factores como el marco legal, el entorno político regional, las normas culturales, la acogida en el país de destino, el coste y la dificultad del viaje, la lejanía del destino o la disponibilidad de nuevas tecnologías.

Un continente en movimiento

En las últimas décadas, los avances en la integración regional africana, los mayores estándares de vida, las mejoras de las infraestructuras y de las tecnologías y el crecimiento demográfico han hecho que África sea, por delante de Asia, el continente que ha experimentado un mayor incremento relativo de emigrantes.

En 2017 había más de 36 millones de inmigrantes africanos en el mundo, tres cuartos más que a comienzos de siglo. Esta cifra, aparentemente elevada, convierte a África, pese a su gran tamaño y población, en el continente que menos migrantes origina —salvo América del Norte y Oceanía—: solo un 14% de los inmigrantes en el mundo son africanos. De hecho, más de la mitad de los africanos que viven fuera de su país de origen lo hacen en otro país de África; si no se contase el Magreb, la cifra ascendería hasta los tres cuartos. En general, los países con litoral mediterráneo guardan patrones de migración muy distintos a los subsaharianos: la amplia mayoría de los emigrantes magrebíes se marchan a otro continente. Europa, donde los vínculos históricos y las redes sociales son muy significativos, es su destino principal, si bien también hay una importante presencia de magrebíes en Oriente Próximo.

En el resto de África se migra mayoritariamente a los países vecinos o del entorno regional. En África occidental, por ejemplo, la zona más dinámica en cuanto a movilidad migratoria, casi todas las migraciones son intrarregionales. Esto es posible gracias a la porosidad de las fronteras, una larga tradición migratoria entre determinados países, la presencia transnacional de determinados grupos étnicos y a que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) prevé formalmente el libre tránsito de personas. También África oriental ejemplifica la fuerte conexión migratoria intraafricana: dos tercios de los migrantes tienen como destino otro país de la región.


Principales flujos de inmigración intraafricana

Por lo general, el patrón migratorio que prima en África es desde los países del interior hacia la costa o países con mayor nivel de desarrollo o terrenos más fértiles. La migración más prevalente es desde las áreas rurales más marginadas a los centros urbanos, donde suele haber mayores oportunidades, si bien este fenómeno coexiste con otros patrones: migraciones de una zona rural a otra por la posibilidad de acceso a tierras o el desarrollo de nuevas actividades; de una ciudad a otra; de la ciudad al campo —la aglomeración de personas en grandes centros urbanos también puede favorecer la precariedad y la marginalidad—, y migraciones circulares, dependientes fundamentalmente de las campañas agrícolas. El gran peso de la población rural en el fenómeno migratorio en África no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el 60% de la población al sur del Sáhara vive en el campo.

En general, suelen migrar más hombres que mujeres y la edad mediana se sitúa en los 31 años. Además, los africanos se mueven principalmente dentro del territorio nacional: los migrantes internos superan con creces a los internacionales, pero la dificultad de cuantificarlos dificulta conocer una cifra exacta.

De África al mundo

De los más de 17 millones de emigrantes africanos fuera de África, Europa acoge a más de la mitad. Esta población, sin embargo, es ligeramente superior a los inmigrantes europeos que viven en América del Norte. Sin considerar a los inmigrantes magrebíes, la cifra se reduce a poco más de cuatro millones, la mitad de ellos, aproximadamente, de ocho países subsaharianos. No es casualidad que los dos países europeos con mayor número de inmigrantes subsaharianos sean las otrora dos grandes metrópolis: en el Reino Unido viven en torno a 1,2 millones de subsaharianos, mientras que en Francia la cifra es cercana al millón. Estos países, junto con Italia y Portugal —provenientes en su mayoría de antiguas colonias—, acaparaban en 2017 casi tres cuartos de los subsaharianos en Europa.


Las rutas migratorias de África a Italia pasan principalmente por Libia

Pero el Viejo Continente no es el único destino de los africanos. En Estados Unidos viven más de un millón de inmigrantes subsaharianos. Canadá tampoco es un destino inusual y la emigración a Asia va in crescendo, particularmente desde el África oriental a los países del Golfo, como Arabia Saudí. También es remarcable la emigración desde el África austral a Oceanía, particularmente a Australia.

A tenor de los datos, no cabe duda de que, desde comienzos de siglo, las migraciones desde África al resto del mundo han aumentado notablemente en términos absolutos: hay en torno a 9 millones más de africanos fuera de su continente de origen. No obstante, la cifra apenas ha crecido un 5%, en detrimento de las migraciones intraafricanas. Este leve ascenso ha sido propiciado por el mayor porcentaje de africanos que han decidido marcharse a América del Norte y Asia. Por el contrario, el porcentaje de africanos —incluyendo magrebíes— que habían migrado hacia Europa en 2017 seguía siendo el mismo que en 2000.

A pesar de que el grueso de la emigración es intraafricana, la gran mayoría de las remesas —envíos de dinero— que reciben los hogares africanos proviene del exterior —Europa, principalmente—. En ello tiene que ver que el Magreb atesore tres quintos de las remesas que entran en el continente. Si a ello le sumamos que Nigeria acapara más de un tercio del total, el resultado es que el resto del África subsahariana, donde se ubican buena parte de los países más pobres del mundo, apenas recibe el 12% de las remesas a África.

El continente del futuro

Actualmente, la edad mediana de la población en África es de 19 años y medio, cifra que sería más baja si no se considerase el norte del continente. El 60% de la población africana tiene menos de 25 años y la media continental de nacimientos por mujer se sitúa en 4,43 —aunque decrece paulatinamente—. Ello, unido al vigoroso incremento de la esperanza de vida, hará que la población actual —1.256 millones de africanos, casi el 17% de la población mundial—, se duplique en apenas tres décadas. Para 2050 un cuarto de la población mundial habrá nacido en África y en 2100 se espera que la población en el continente alcance los 4.467 millones, lo que hará que cuatro de cada diez personas en el mundo sean africanas.

Este incremento exponencial de la población coincidirá con unas condiciones climáticas que se prevén más hostiles y que pueden tener el doble resultado de erosionar el medioambiente y espolear los conflictos. Solo con estas previsiones no resulta difícil vaticinar un aumento sustancial de las migraciones internacionales desde África. Pero, si además consideramos que en el resto de los continentes —salvo Norteamérica y Oceanía— la tendencia poblacional es el decrecimiento demográfico, particularmente acuciante en Europa, solo cabe esperar que el continente que dio origen a la especie humana sea el motor de rejuvenecimiento de un mundo cada vez más envejecido.

Todo parece indicar que el vigor de las migraciones africanas es irreversible y, además, que aquellas que actualmente son marginales, las extracontinentales, tenderán a incrementar su relevancia con el paso de las décadas. Ante este panorama, tratar de impedir unos flujos migratorios que se presumen inevitables no parece que sea la opción más efectiva a largo plazo. Por ello, en primer lugar, resulta razonable incidir en el fomento de un desarrollo sostenible mediante el que las naciones africanas puedan dar abasto por sí mismas a toda la demanda laboral que se incorporará progresivamente a unos mercados laborales que ya se encuentran en buena medida saturados. Y, en segundo lugar, parece propicio avanzar multilateralmente hacia una gestión más eficiente y responsable del creciente fenómeno migratorio, que sea capaz de aprovechar las oportunidades que este presenta y prevenir sus potenciales secuelas.


La integración en grandes bloques económicos como la Cedeao —más conocida por sus siglas en inglés, ECOWAS— contribuye al desarrollo de los países africanos

En este sentido, se están dando pasos favorables en África, como el protocolo de la Unión Africana sobre libre movimiento de personas y derecho a residencia y establecimiento, firmado en marzo de 2018 como complemento del área de libre comercio a la que se han comprometido 44 países. No obstante, la experiencia de las normas de libre circulación ya existentes en organizaciones como la Cedeao, el Mercado Común de África Oriental y Austral o la Comunidad Africana Oriental invitan a ser cautos, ya que no suelen aplicarse en su totalidad. En África el panorama social, además del legal, de los inmigrantes dista también de ser idílico. El recelo hacia el inmigrante, los abusos a sus derechos, las deportaciones y la xenofobia, presentes alrededor del mundo, también encuentran arraigo en el continente africano desde las propias independencias nacionales.

En cualquier caso, se ha de ver con buenos ojos el lanzamiento de iniciativas africanas —no solo en el ámbito migratorio, sino en el político, del desarrollo o de la seguridad— que cuenten con el apoyo de socios extracontinentales en vez de a la inversa. Los proyectos intervencionistas con tintes mesiánicos ideados desde el exterior suelen resultar insuficientes y anteponer el interés foráneo al africano. Una África para los africanos será una África más próspera, y ello repercutirá a buen seguro en el bienestar del mundo entero.

Vocabulario Fundamental. Viajes y Migraciones (13) Las personas del Aquarius, un año después

En junio pudimos ver en El Intermedio, uno de los programas televisivos indispensables del Juez Roy Bean, una entrevista de Gonzo a dos de los más de 600 migrantes y/o refugiados que el año pasado llegaron al puerto de Valencia en tres barcos de rescate, el más conocido el Aquarius siendo incluso recibidos por la vicepresidenta Carmen Calvo, lo que nos daba esperanza de que al fin tuviéramos unos gobernantes sensibles al tema de las migraciones forzadas, uno de los grandes dramas de nuestro tiempo. 


Un año después parece cada vez más claro que fue un acto más de postureo de nuestros políticos nacionales y europeos, que se pasan las responsabilidades los unos a los otros en el tema, mientras personas reales mueren o, las más afortunadas, son recibidos por ONG que poco pueden hacer más por ellos que atenderlos en su llegada e intentar ayudarles en sus procesos de solicitud de asilo. Mientras, sus vidas permanecen en suspenso. Ahora nos las cuentan. 


¿Cómo ha cambiado la situación de los migrantes que viajaron a bordo del Aquarius?: Responden dos refugiados

Mok Kamara y Emilu Sini viajaron como refugiados a bordo del Aquarius. ¿Cómo vivieron desde dentro el momento en el que supieron que ningún país quería acogerles?, ¿ha cambiado su situación desde que viven en España? Gonzo les entrevista en El Intermedio, para conocer a fondo sus historias.

laSexta.com / Madrid 19/06/2019 

Hace un año el Gobierno de Pedro Sánchez permitió desembarcar en puerto español al Aquarius, un barco que acogía a 629 migrantes y que ningún país europeo se prestó a recibir. Gonzo entrevista a dos de las personas que viajaron a bordo del Aquarius. ¿En qué situación se encontraban en las balsas de plástico en las que iban antes de que llegase el Aquarius?

"El agua empezó a entrar, había una mujer embarazada, nos vio un helicóptero y se comunicó con el Aquarius, que vino a rescatarnos", explica Mok Kamara. Después del viaje tan duro que recorrieron desde su país de origen, les tocaba hacer frente a una situación que no se esperaban: no había países europeos que quisieran recibir al Aquarius. ¿Cómo se sintieron en aquel momento?

"No olvidaré ese momento en mi vida. Éramos 600 personas en un solo barco... Italia nos rechazó, Malta y otros países. Cuando nos enteramos de que España nos aceptaría no podíamos estar más felices", relata Kamara.

Emily Sini explica que cuando llegó el bote de Salvamento les dijeron que ningún país se haría cargo de ellos: "Nos dijeron que lo mejor es que nos devolviesen a Libia. Yo le dije que si nos volvíamos a Libia, saltaría al agua, porque allí no tengo vida. El capitán se asustó", recuerda.

La acogida del Aquarius llevó a pensar que España comenzaría un cambio en la manera en la que trataría a los migrantes. Un año después, ¿piensan ellos que España trata bien a los migrantes africanos?

"Pedro Sánchez, cuando nos aceptó, nos prometió que nos iba a dar documentos. Cuando estábamos dentro del barco la gente decía que éramos afortunados, pero estamos decepcionados. Agradecemos a España lo que ha hecho, pero en otros países ya tienen papeles, nosotros no tenemos ningún permiso para estar aquí", critica Kamara.

De cara a un futuro, Sini asegura que no se quiere ir, pero necesita los documentos definitivos para quedarse aquí. Por su parte, Kamara insiste en que necesitan protección: "Vivir aquí es ilegal para nosotros, y eso es malísimo. En cualquier momento nos echan del país".

Y lanza un mensaje final al Gobierno: "Le rogamos, después de un año, que continúe con el proceso de asilo".

Vocabulario Fundamental. Viajes y Migraciones (12) Los migrantes invisibles


Parece que sólo cuando se produce algún hecho trágico que impacta viralmente en las redes sociales, en este caso una imagen un padre abrazado a su hija en un último e inútil abrazo final con el río Bravo metido en sus pulmones. No es sólo el símbolo de un drama colectivo sino ante todo una tragedia familiar, una monumental tragedia humana. Óscar Alberto Martínez Ramírez, salvadoreño cuyo cuerpo fue encontrado en el Río Bravo, junto a su hija Valeria de casi 2 años de edad ejemplifica el destino de tantas personas anónimas muertes. Como relata su madre su último mensaje a 2000 kilómetros de donde se dejaron la vida fue "Mamá te amo. Cuídense"...

Cada año, decenas de miles de familias, de personas desesperadas dejan atrás sus hogares en Centroamérica y atraviesan México como migrantes irregulares con la esperanza de llegar a Estados Unidos y de ver cumplida allí el sueño americano de un nuevo trabajo y una nueva vida. Pero con demasiada frecuencia ese sueño se convierte en pesadilla al afrontar uno de los viajes más peligrosos del mundo.

El director británico Marc Silver y el actor y productor mexicano, Gael García Bernal en colaboración con Amnistía Internacional mostraron en 2010, en el cortometraje documental 'Los Invisibles', este viaje lleno de peligros acechantes en forma de abusos, secuestros, violaciones e incluso asesinatos, en cualquier caso una experiencia traumática, en boca de unas personas que no se juegan la vida por capricho, sólo quieren poder vivir sin miedo, como cualquiera de nosotros. Respecto al tema migratorio, independientemente de lo que hagan los gobiernos, creo que las personas individuales sólo han de hacerse una pregunta: ¿cómo me gustaría que me trataran en un país extraño si donde siempre he vivido hubiera guerra, si me persiguieran o si la miseria acosara mi vida y la de mi familia? Pues eso. 

Documental dividido en cuatro partes, que muestra la verdad que hay detrás de una de la odiseas más peligrosas del mundo. Las historias se relatan a través de testimonios de personajes que emprendieron este recorrido que puede empezar en Nicaragua, El Salvador, Honduras o Guatemala, y que incluye el paso obligado por México, un territorio plagado de peligros. Miles de migrantes siguen emprendiendo este viaje de manera indocumentada con el apoyo de traficantes de personas o, incluso, solos. Secuestros, violaciones, trabajo forzado para grupos del crimen, discriminación racial o la muerte son los peligros que a diario enfrentan los centroamericanos en búsqueda de trabajo en Estados Unidos, los episodios son:


- Seaworld (Seaworld): Personas con la esperanza de llegar a los Estados Unidos; una joven viajando con su familia sueña con visitar Seaworld. Filmado en un albergue para migrantes en el sur de México, este documental revela los peligros que les esperan.

- Seis de cada diez (Six Out of Ten): Gael García Bernal habla con tres mujeres de Honduras que están viajando en busca de una vida mejor para sus familias. Están corriendo un riesgo enorme. Seis de cada diez mujeres que intentan el viaje sufren abuso sexual.

- Lo que queda (What remains): Es posible que los familiares en Centroamérica nunca sepan lo que les sucedió a sus seres queridos. En El Salvador, una madre nos habla de su desesperación al no saber dónde está su hijo diez años después de que salió con destino a los Estados Unidos diciendo que llamaría a casa en doce días.

- ‘¡Gol!’ (”Goal!”): A pesar del peligro y los riesgos, seguirán llegando migrantes. Duermen en el suelo, piden comida y se aferran a los exteriores de los trenes de carga en movimiento para que los acerquen a su destino. Muchos sufren lesiones graves, pero siempre habrá quienes se preparen para enfrentar el viaje.


La condena del refugiado (10) Rohingya, los refugiados invisibles


Esta foto de Mohammed Hossain para Reuters de refugiados Rohingya que huyen de Myanmar hacia Bangladesh lo dice todo. Visto en Principia Marsupia


En el Juzgado somos suscriptores de 5W y con uno de sus excelentes reportajes actualizamos este post de hace unos días viajando a la frontera de Myanmar y Bangladesh de la mano del fotoperiodista KM Asad. KM lleva más de cinco años cubriendo la crisis de la comunidad musulmana Rohingya, en desesperada fuga escapando de la represión del ejército birmano en combate con los guerrilleros rohingya, en uno de los genocidios más silenciosos de nuestro tiempo. Mientras Bangladesh soporta toda la magnitud de esta crisis de refugiados, ACNUR llama a los países de la región a que muestren solidaridad y hagan su parte para mantener abiertas las fronteras y protejan a los refugiados, los parias de los parias, que huyen de la discriminación, la persecución y la violencia en Myanmar en una limpieza étnica de libro. Una catástrofe humanitaria que ya alcanza a más de medio millón de personas, medio millón de desdichados seres humanos que llegan en extrema necesidad a un país ya paupérrimo en sí mismo

Rohinyás: Fotografía desde la frontera

Barcazas a la deriva. Familias cruzando alambradas. La infancia desamparada.

El fotoperiodista bangladesí KM Asad lleva más de cinco años cubriendo la crisis de la comunidad musulmana rohinyá, que huye de los ataques de las fuerzas de seguridad birmanas. Se ha fijado sobre todo en la infancia. “Los niños son inocentes, ¿cómo puede alguien hacerles esto? Los he visto perdiéndolo todo”.

En estas diez fotografías, KM Asad explica qué pasó y qué pasa en la frontera entre Birmania y Bangladesh. Un recorrido por la historia reciente de esta comunidad olvidada. Cerca de 480.000 rohinyás se han refugiado en Bangladesh empujados por el recrudecimiento de la violencia desde finales de agosto, cuando la guerrilla rohinyá (ARSA) atacó varios puestos fronterizos y el Ejército birmano respondió con una ofensiva que ha destruido cientos de pueblos y aldeas.

Aquí encontramos, en imágenes, las historias de algunas de estas personas —y de otras que ya habían huido.


1. Río Naf

A finales de agosto me dijeron que había muchos rohinyás cruzando la frontera porque las fuerzas de seguridad de Birmania estaban atacando y quemando casas. Atravesaban esta zona de nadie en Lomba Beel, junto al río Naf, que separa ambos países. Fui allí y vi cómo llegaban rohinyás sin parar.



2. Barcazas

Me dijeron que la frontera terrestre entre Birmania y Bangladesh estaba cerrada, y que la gente estaba llegando en barcazas a la isla de Shah Porir Dip. Esta foto fue tomada el 14 de septiembre de 2017. Cuando llegaba uno de los botes, los ocupantes me vieron en la orilla y se detuvieron, tenían miedo, pensaban que éramos fuerzas de seguridad. Llegaron lugareños a la zona, les hicieron señas y finalmente vinieron. Nadie murió, pero estaban todos mareados a causa del viaje.

3. La huida

Durante unas dos semanas, entre finales de agosto y principios de septiembre, había rohinyás que llegaban cada día a Bangladesh desde Birmania. La mayoría de las veces cruzaban por la mañana o por la tarde. A veces se detenían para descansar. Vi a gente llorar. Las mujeres y los niños me decían que las fuerzas de seguridad birmanas habían destruido y quemado sus casas. Y que habían asesinado a rohinyás.

4. Una crisis permanente

Esta fotografía es de 2012. Es de la primera vez que cubrí esta crisis. Los rohinyás llegaban entonces a través del río Naf y no por tierra. Las fuerzas de seguridad de Bangladesh estaban devolviendo los botes. Los rohinyás gritaban que les ayudaran, que les dieran refugio. Unos días después, las fuerzas de seguridad bangladesíes recibieron la orden de dejar que llegaran las barcazas. En aquellos días veía de cinco a diez botes en el río, de forma constante. Los que iban en esta barcaza consiguieron llegar.


5. Entre alambradas

Esta familia rohinyá cruzaba la valla entre Bangladesh y Birmania en septiembre de este año. Es zona de nadie, uno de los pocos sitios por los que podían cruzar. Esa fue la forma que encontraron de huir.


6. Sin agua

Los rohinyás llegaban de varios puntos de Birmania. Algunos caminaban durante tres o cuatro días, o durante dos semanas. En esta zona no hay nada, ni tiendas ni lugares para avituallarse. Es un espacio abierto, un enorme campo. La gente huye de casa sin nada. Los bangladesíes daban agua a algunas de las personas que llegaban, como a esta señora. La fotografía fue tomada en la zona fronteriza de Cox’s Bazar el pasado 5 de septiembre.



7. Balas

Ulubunia es una localidad bangladesí cercana a la frontera con Birmania, cercana al río Naf. Cuando llegué, me enseñaron esta bala, decían que la habían disparado las fuerzas de seguridad birmanas. “Viene de Birmania”, me dijeron. La foto es del pasado 6 de septiembre.



8. Jamal 


Esta fotografía es de 2016. Contactos que tengo en la zona me dijeron que el Ejército de Birmania estaba atacando casas y que desde esta zona fronteriza de Bangladesh, Teknaf, se podía ver. Fui al campo de Lada, en la frontera, y encontré a este niño, Jamal Hossain. Había caminado durante más de veinte días, muchos de ellos bajo la lluvia, junto a su madre. Murió. Tenía fiebre y no había comido. Es espeluznante. Pensé qué haría mi madre si fuese yo quien hubiera muerto. Después de sacar esta fotografía, estuve veinte minutos en shock. No podía hacer más fotos.



9. Asmat

Asmat llegó a Bangladesh desde Birmania el pasado 6 de septiembre. Estaba en una cuneta: la gente llegaba allí primero, y luego le hacían sitio en el campo. Yo estaba en un coche y vi que algunos de mis amigos le sacaban fotografías a alguien. Fui y vi a Asmat. Cuando la miré a los ojos me asusté. No hablaba, pero mantenía contacto visual conmigo.



10. Torturas

Esta foto la tomé el mismo día que la de Jamal, el niño que murió en el campo de Lada. Estaba trabajando allí y vino una mujer que me dijo: “Mira esto, por favor”. Levantó la camisa y vi esta marca de violencia en su cuerpo. Decía que las fuerzas de seguridad de Birmania la habían torturado.

La condena del refugiado (9) De refugiados, fronteras y mentiras


Introducción

"No lo conseguí mamá,
Pero no se lo digas a los hermanos,
Ni a papá.
Diles que llegue a ese lugar
del que tanto nos hablaba el abuelo
donde los tanques echan agua
y las balas son de caramelo
que aquí no me falta el pan
ni el dinero para pagar.
Que sigan luchando
Por un mundo mejor.
Diles que vivo en Italia
Y que mi barca no se hundió"
Patricia Vitorique

"Hay una operación militar de rescate para los que se tiran al mar allí (...) son los pico mil, no sé, dos o cinco pico mil" Jorge Toledo, Secretario de Estado para la UE 06.03.2017

"Los africanos que vienen aquí son como un niño de un año y medio, no saben nadar, se ahogan solos. Significa que no mueren aterrorizados por los disparos de la Guardia Civil. Es mentira. Se ahogan solos". Alfonso Merlos 13TV 20.02.2016

"Fíjense en esta imagen. Lo que pueden parecer murciélagos son hombres. Es el fotograma que refleja el instante del mayor asalto a la valla que se ha producido en la historia de Melilla" Presentadora de TN3 de Telemadrid 20.03.2014

“Cuando la barca se hundió, no encontraba a mis amigos. Me preguntaba: ¿Dónde están? Entonces encontré a Omar, pero había otro amigo que no aparecía por ningún lado. Quise ayudar a otros, pero no pude. Omar y yo nos ayudamos el uno al otro, pero fue difícil nadar durante horas. En el agua, todo el mundo buscaba a familiares y amigos.” Mohammed, refugiado sirio de 21 años 11.10.2013

"Los militares nos golpean, nos aporrean los brazos. Han partido las piernas y la cabeza a algunos de nosotros. Cuando te golpean, parece que alcanzan tu humanidad. No te puedes defender, no los puedes parar. Por eso hoy mi hermano ha muerto. Le sacaron fuera, lo esposaron y lo golpearon. Él ha muerto". “Nuestra arma es el corazón. No hemos venido a España para combatir a la Guardia Civil, hemos venido a España para dar de comer a nuestras familias.” Testimonios de personas sobrevivientes de la tragedia del 6 de febrero de 2014 en El Tarajal

"Esas personas no pueden seguir siendo tratadas como alimañas al acecho. Muchas ya están marcadas por las cicatrices de las concertinas que coronan la empalizada. Para el Imperio Romano, Júpiter Término era el dios de las fronteras al que se rendía culto con sangre. La Unión Europea es la principal vendedora de armas a los países africanos y muchos inmigrantes huyen de regímenes o de facciones que utilizan esas armas. Mientras, se han eliminado gran parte de los proyectos de cooperación. Los inmigrantes no son un peligro. En su maleta vacía traen la materia prima que más necesita Europa: agallas y esperanza." Manuel Rivas 08.02.2014


Primera Parte - El Mediterráneo como frontera de desigualdad y muerte

Sigue ocurriendo, cada día, enfocados por cámaras o en la más absoluta soledad, decenas de miles de personas siguen tratando de escapar de una vida mísera o de una muerte cercana y llegar a Europa, el continente deseado por ellos. Todos los años los conflictos armados, la persecución, la pobreza o las consecuencias del cambio climático obligan a millones de personas a abandonar sus países en todo el mundo. Seres humanos de países fallidos, desestructurados o en guerra como Siria, Irak, Eritrea, Somalia, Sudán (los dos) Pakistán, Afganistán, Nigeria, Yemen etc intentan huir de la insoportable realidad de los lugares donde nacieron para reconstruir su vida en otro país.

Sin embargo los dirigentes de la Unión Europea están cada vez más decididos a impedirles entrar a pesar de gran parte de sus opiniones públicas e incluso del deseo de algunas de sus grandes ciudades como ha ocurrido en España, donde el Gobierno estatal ha impedido a varias comunidades y ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Zaragoza, a Coruña o Valencia acoger refugiados como en repetidas ocasiones han reclamado. En los últimos años no han dejado de levantar vallas o muros de todo tipo (físicos, policiales o administrativos) que han puesto las cosas aún más difíciles a quienes, desesperados, se arriesgan a emprender el viaje más peligroso de sus vidas.


Porque entre las diferentes fronteras que existen en nuestro mundo ninguna es tan flagrantemente desigual como el Mediterráneo. La línea de este mar divide dos mundos enfrentados por un abismo económico, social y político. Si solo damos un dato y sin hablar de conflictos sociales o bélicos, la renta per cápita en Europa es 14 veces la de los países del sur. Este dato es profundamente relevante ya que a lo largo de la historia, la desigualdad de ingresos y los conflictos han sido los principales motores de la movilidad humana. En comparación, África del Norte y los países de Medio Oriente están sumidos en una de sus peores crisis en décadas: guerras civiles, millones de desplazados y extremismo fundamentalista.

Pero el problema de este mar va mucho más lejos ya que es a su vez la frontera más mortífera del mundodebido a los miles de víctimas que desde el año 2000 se han ido produciendo, magnitudes propias de una guerra silenciosa. Y la Unión Europea no puede seguir dando la espalda a esta tremenda tragedia. Personas que no han podido llevarse prácticamente nada de su anterior vida salvo los traumas y desolaciones que les han hecho huir, víctimas de la desidia o los crímenes de sus gobernantes y después de las malas artes de los traficantes

Esta magnífica fotografía del fotógrafo Massimo Sestini (que invitamos a que pinchen en este enlace para ver más grande y con la que consiguió el premio World Press Photo 2015) nos invita a un brutal ejercicio de empatía al poder distinguir los rostros, la ropa y casi los pensamientos de quienes navegan en esa atestada embarcación. 

Esta imagen nos muestra algo que debiera ser obvio, que cada persona que se arriesga en este azaroso viaje es un individuo como nosotros, con su propio rostro anhelante y su propia experiencia vital, en la que un día se cruzó la guerra, la miseria o la persecución como podría sucedernos a nosotros algún día, como de hecho ya nos sucedió hace no mucho tiempo..




A fin de defender sus fronteras de esta gente tan peligrosa, la UE y sus estados miembros han financiado complejos sistemas de vigilancia y rescate, creado una zona de contención por medio de acuerdos de cooperación con países vecinos como Marruecos y Turquía que les ayudan a bloquear la migración irregular hacia Europa, así como creado un equipo paneuropeo de guardias de fronteras para patrullar las lindes de la UE. 

Además, algunos países de la UE se sirven de la amenaza de la detención por tiempo prolongado para disuadir a quienes intentan llegar a Europa. Han financiado centros de acogida y detención de migrantes, donde el acceso de las personas detenidas a los procedimientos de asilo es motivo de honda preocupación para los defensores de los derechos humanos. Han firmado acuerdos de readmisión con países de origen y de tránsito, en virtud de los cuales les resulta más fácil enviar de regreso a quienes consiguen llegar a Europa.

En abril de 2015, tras otro de los grandes naufragios que sacuden los informativos de vez en cuando, la periodista Soledad Gallego-Díaz parecía haber encontrado la explicación en los documentos de la UE que hizo públicos la agencia Reuters, dónde se afirmaba que ampliar los dispositivos de rescate o vigilancia podría aumentar el número de personas que intentaran el viaje y formulaba lo que sería su cínica continuación lógica, es decir, si se ahogan unos cuantos miles de personas sin que nadie les ayude entonces puede cundir el miedo y quizás dejarían de intentarlo. Si no vemos el problema, es que ya no existe... Sobre este tema comentaba el siempre lúcido Iñaki Gabilondo:



Todas estas medidas, cuya eficacia para detener la migración irregular a Europa son en el mejor de los casos cuestionables, causan atroces sufrimientos a los migrantes y se cobran miles de vidas humanas. 

Debido al bloqueo mediante vallas (seguidamente nos centraremos en Ceuta y Melilla) de otras rutas de entrada a la UE más seguras, al aumento de la vigilancia y al despliegue creciente de fuerzas de seguridad, la gente se ve obligada a contactar con peligrosas mafias de migrantes y tomar rutas cada vez más peligrosas, demasiadas veces con trágicas consecuencias.

Muchas personas mueren ahogadas en el mar o asfixiadas en camiones. Sufren violencia en las fronteras de la UE y se ven privadas de su derecho a solicitar asilo. Acaban atrapadas en países como Libia, Marruecos, Ucrania y Turquía, donde sus derechos están amenazados. En algunos de estos países viven en la indigencia, carecen de derechos sociales y económicos y muchos sufren violencia e incluso tortura.

Recientemente se ha sabido que demasiados refugiados se ven obligados a recurrir a la prostitución o la venta de sus órganos para poder sobrevivir. El coste de estas medidas en sufrimiento humano es, como vemos, incalculable. Las políticas de migración de la Unión Europea, digámoslo claramente, ponen vidas en peligro, matan.

En el programa de Salvados 'El otro lado de la valla' Jordi Évole nos propone otro ejercicio de empatía al mostrarnos la realidad de los migrantes que esperan en Ceuta y Melilla, la frontera sur de Europa, el momento de intentar el salto dentro a nuestro privilegiado continente.


Segunda Parte - Focalizando: las mentiras del Tarajal

En la mañana del 6 de febrero de 2014 se produjo un intento de entrada en Ceuta por parte de un numeroso grupo de subsaharianos (entre 250 y 450, según las fuentes) que acabó convirtiéndose en una de las mayores tragedias -o mejor llamarlo asesinatos- que se recuerdan en la ciudad autónoma. Al menos quince de ellos (probablemente muchos más) murieron ahogados al intentar superar el espigón fronterizo de la playa del Tarajal y así poder entrar en territorio español. 

Pero su muerte no se produjo por una mala jugada del destino. A las inmensas y dolorosas situaciones a las que se exponen estos inmigrantes, esta vez algo más truncó sus planes de libertad: la acción homicida de la Guardia Civil como correa de transmisión de las órdenes de sus mandos y responsables políticos.

Las ONG locales y algunos inmigrantes supervivientes aseguraron que los miembros de la Guardia Civil les dispararon pelotas de goma  (más de 200...) y gases lacrimógenos cuando estaban en el agua, lo que provocó el pánico entre las personas que luchaban por alcanzar la orilla. El colectivo Caminando Fronteras exponía en un detallado documento con hechos y testimonios que desmontaba la versión oficial (dada por el entonces director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa) que alegaba que el uso de material antidisturbios se había utilizado con fines disuasorios


De hecho, la Guardia Civil activó el máximo nivel de alerta, movilizando varias unidades incluyendo el grupo antidisturbios y una patrullera naval y no alertó a Salvamento Marítimo ni a la Cruz Roja. No querían testigos. Sin embargo, en los días posteriores a la tragedia, Arsenio Fernández de Mesa y el por entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, mintieron flagrantemente negando el uso de material antidisturbios en el agua. Una versión que también desmintieron después distintas grabaciones, lo que provocó la comparecencia del propio ministro del Interior en el Congreso de los Diputados.


Los guardias civiles devuelven a inmigrantes a Marruecos en la playa de Tarajal

En enero de este año se estrenaba en el canal 33 de la televisión catalana el documental 'Tarajal: desmontando la impunidad en la frontera sur', de los catalanes Xavier Artigas y Xapo Ortega coincidiendo con la reapertura de la investigación sobre este caso por parte de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta.

Esta reapertura se produjo después de que este mismo juzgado archivara la instrucción en octubre de 2015, en la que se imputaba a 16 guardias civiles por los cinco cuerpos que se recuperaron en aguas españolas. En este nuevo auto la Audiencia considera que 'nada excusa la dejadez o tibieza' para esclarecer la actuación de la Guardia Civil, que hizo uso de material antidisturbios en su intento de repeler aquella desesperada entrada de decenas de subsaharianos. 



La reapertura del caso ponía en el ojo del huracán la tesis del documental que se basa en la sospecha de que lo que ocurrió aquella noche en El Tarajal no fue un simple caso de negligencia policial, sino que respondería a una estrategia planificada en la aplicación de las políticas de control migratorio. "Denunciamos el racismo institucional que acompaña a los casos de los inmigrantes que intentan cruzar las fronteras. Por desgracia, Tarajal no es un caso aislado", afirmaba Artigas, que ha contado en todo el proceso con el asesoramiento de Marc Serra, jurista del Observatorio Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) e impulsor de este proyecto audiovisual.

Algunos inmigrantes daban su versión de los hechos a contraluz para no ser reconocidos ante la cámara. Todos coinciden en que los guardias civiles 'apuntaban', no disparaban al azar. El hermano de uno de los que esa noche sufrieron el ataque en esa playa asegura que su familiar sigue desaparecido. "No sabemos nada. La cifra oficial son 15 muertos, nosotros creemos que son 87", declara.

En un trabajo de investigación que dio lugar a su especial 'Las muertes de Ceuta', Eldiario.es desmontaba las mentiras de las diferentes versiones del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (que en el Congreso aseguraba que "el objetivo de los disparos fue hacer visible una barrera disuasoria") y demostraba que, contra lo que aseguraba el Gobierno, la Guardia Civil sí había utilizado material antidisturbios contra los migrantes que se encontraban en el agua tratando de alcanzar tierra europea  a nado.



Tercera Parte - Relativizando: la mirada de Joe Sacco

En 'Reportajes', un muy recomendable volumen de relatos periodísticos de Joe Sacco (poco sospechoso de derechista o de no comprometido), el autor vuelve a su lugar de nacimiento, Malta, para hablar de la migración clandestina africana. Incluso sintiendo simpatía por los 'indeseables' subsaharianos, Sacco muestra los miedos y aprensiones de los malteños ante la invasión de subsaharianos que se han quedado en el país y creado sus propios guettos, ilustrando de forma ejemplar la complejidad del problema de la inmigración cuando se exacerba. Como explica la web Entrecomics: 

"(...) creo que el relato más conseguido y el más sorprendente del tomo es "Los indeseados" publicado originalmente entre 2010 y 2011. En él, Joe Sacco no viaja a un país en guerra ni a una zona donde el hambre hace estragos, sino que visita su Malta natal para abordar el problema de la inmigración africana. Nos mete de lleno en una comunidad occidental relativamente pequeña y homogénea por completo, blindada contra el mestizaje, en la que de pronto entran nuevas culturas que generan un rechazo casi generalizado. Sin hipocresía y sin dejar que su propio punto de vista, favorable a unos inmigrantes que sabe cómo lo han pasado hasta llegar allí -porque lo ha vivido de cerca durante su labor periodística-, deja que todos los actores hablen, expone el conflicto social sin censurar a nadie, comprendiendo el miedo de ambas partes, e, incluso, entrevistando al ultraderechista Norman Lowell.

Sacco muestra las duras condiciones de vida de los inmigrantes africanos y el tortuoso viaje hasta Europa, pero no esquiva los problemas que causan en un país tan pequeño y tradicional como Malta, ni condena a los malteses por sus opiniones xenófobas: eso será decisión de cada lector. En sus páginas realiza un ejercicio de ecuanimidad realmente admirable en los tiempos de las posturas radicales y el periodismo de los intereses corporativos, con el que construye un relato en el que, sin hurtarnos su propia postura, plantea la realidad en toda su complejidad, sin maniqueísmo, sin soluciones fáciles."

Finalizando

Como hemos visto, la respuesta de los gobiernos europeos supuestamente consternados ante la magnitud esta tragedia no ha sido actuar sobre las causas de estas migraciones forzadas pues ha decidido proteger las fronteras antes que salvar vidas. Las medidas propuestas por parte de los jefes de los Estados europeos son vergonzosas y suponen un absoluto lavado de cara.


Hemos visto fotografías terribles de niños ahogados huyendo de la guerra y la miseria, vallas y alambradas de espino clavándose en los cuerpos hambrientos de los refugiados, carne de sueños ahogados pudriéndose en las bodegas de los barcos y en los camiones fronterizos, como ganado clandestino. 

Los países europeos deberían hacerse cargo de una cuota razonable de acogida de personas que huyen de crisis y conflictos, teniendo en cuenta las posibilidades de cada país, que son más de lo que sus gobernantes dicen. España, por ejemplo, aceptó dar asilo a más de 17000 sirios que huyen de la guerra pero hasta ahora sólo han llegado poco más de mil personas. Estos incumplimientos son éticamente rechazables y políticamente inadmisibles.

Debemos cambiar la perspectiva sobre los movimientos de personas que huyen del dolor. Y, mientras trabajamos por la paz y decidimos, de una vez por todas, compartir soluciones entre los 28 (o 27..) socios de nuestro privilegiado club europeo, dediquémonos a salvar la vida y la dignidad de quienes, con todo el derecho, buscan asilo para encontrar, simplemente, un lugar bajo el sol en el que poder vivir su vida.

Porque como escribía Elena Valenciano en El País: "(...) Viviremos muchos años con los refugiados, no menos de una generación. Cuanto antes lo comprendamos, mucho mejor. Habrá que atenderlos, protegerlos, acogerlos e integrarlos en nuestras sociedades. No existirán nunca muros o alambradas que sujeten el impulso humano por sobrevivir y por intentar salvar a los seres queridos. Antes que pasar décadas bajo las bombas y el miedo o esperar a que sus hijos crezcan bajo un plástico blanco en medio de la nada, la gente buscará cualquier vía de esperanza. Nosotros, también, haríamos lo mismo. En tanto haya guerra y violencia en nuestras puertas -e incluso años después de que se haga la paz- habrá refugiados en Europa."