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Campanadas de la Historia (74) Estupor y Temblores (69) La historia del racismo

La historia del racismo, es una impactante y perspicaz serie documental británica emitida originalmente por la BBC en marzo de 2007 para conmemorar el bicentenario de la Ley de la Trata de Esclavos de 1807, que abolió la trata de esclavos en el Imperio Británico. La serie documental en tres partes examina de cerca el desarrollo del racismo en los últimos 500 años, revelando algunas verdades incómodas sobre cómo surgieron y se difundieron las actitudes racistas en la cultura popular.

Aunque la institución de la esclavitud se remonta a las antiguas civilizaciones, el concepto moderno de racismo comenzó con la trata de esclavos en África en el siglo XVI. El deseo interesado en explotar económicamente a los africanos dio origen al concepto europeo de que existían diferentes razas de seres humanos, que se distinguían por el color de su piel.

Esta serie de documentales relata los cambios en la idea de «raza» y la historia del racismo en Europa, América, Australasia y Asia. Estas películas muestran cómo las ideas de diferencia racial han evolucionado en respuesta a los acontecimientos históricos, e identifican el profundo impacto que la idea de ‘raza’, y el hecho del racismo, ha tenido en la ciencia, la cultura, la sociedad y la historia mundial. 

Al explorar la historia de la «raza» -desde la temprana aparición de la conciencia racial hasta el impacto de los últimos descubrimientos en genética- esta serie examina la naturaleza del «paisaje racial» que, durante cinco siglos, ha ocupado un lugar tan importante en la imaginación colectiva de Occidente. 

1 - El color del dinero 

En el primer episodio de la serie comienza con la evaluación de las implicaciones de las relaciones entre Europa, África y las Américas en el siglo 15. Considera las ideas racistsa y prácticas desarrolladas en las instituciones religiosas y seculares clave y la forma en que se presentaron en los escritos de los filósofos europeos Aristóteles y Kant.


2 - Impactos fatales 

El segundo episodio examina la idea del racismo científico, una ideología inventada en el siglo 19 que se basó en prácticas ya desacreditados como la frenología y proporcionó una justificación ideológica para el racismo y la esclavitud. El episodio muestra cómo estas teorías en última instancia condujo a la eugenesia y las políticas raciales nazis de la raza superior.



3 - Un legado salvaje 

En el tercer episodio es analizado el impacto del racismo en el siglo 20. En 1900 la expansión colonial europea había llegado hasta el corazón de África. Bajo el gobierno del rey Leopoldo II, el Congo belga se convirtió en una gran plantación de caucho. Hombres, mujeres y niños que no pudieron recoger sus cuotas de látex tendrían sus extremidades desmembradas. El país se convirtió en el escenario de uno de los mayores genocidios raciales del siglo, como un estimado de 10 millones de africanos murieron bajo el régimen colonial.

Estupor y Temblores (68) El mecanismo del virus

¿Qué hace el coronavirus cuando entra en nuestro cuerpo? ¿Cómo reacciona nuestro sistema para combatirlo? ¿Y qué pasa cuando el cuerpo le declara la guerra a la infección?

Estupor y Temblores (67) Macroincendios, el grito de la Naturaleza


Australia, Brasil, California, Groenlandia, Suecia e, incluso, el Círculo Polar Ártico: los incendios forestales son cada vez más frecuentes y de una magnitud sin precedentes.
 

Estupor y Temblores (66) El psiquiatra de Alepo

En Portada entra en el psiquiátrico de Alepo, en el que viven los enfermos de la guerra. Bassam Haik, el director del centro, retrata el infierno del conflicto sirio a través de sus pacientes. Más allá de la destrucción física de las ciudades, más allá de los cientos de miles de refugiados y desplazados, las guerras dejan también un daño irreparable en muchos supervivientes. Hoy, más de un millón de sirios sufre algún tipo de enfermedad mental. Según la ONU, la reconstrucción de Siria podría rondar los 400 mil millones de dólares. Pero es imposible saber cuánto costará sanar los daños mentales que deja el conflicto.

El psiquiatra de Alepo 


23.10.2019 RTVE

Sonrisas perdidas, frases inconexas, recuerdos de batallas y verdades como puños. Todo eso contiene ‘El psiquiatra de Alepo’, un reportaje de ‘En Portada’ rodado en la ciudad mártir de la guerra de Siria.


“La guerra afecta a cualquier ser humano. Pero para los pacientes de enfermedades mentales, es algo diferente, porque esas personas no tienen quien les cuide. Y la guerra destruye todo su mundo, por dentro y por fuera”. Bassam Haik sabe bien de lo que habla. Es el psiquiatra de Alepo, el director del Hospital Ibn Kahldoun, en una ciudad devastada por la guerra.

Como psiquiatra ha visto lo peor de la condición humana en las paredes del hospital. Hombres, mujeres, adolescentes… distintas generaciones de sirios con las mentes quebradas por la guerra. Pacientes a los que el conflicto les quitó todo: su hogar y su familia. Enfermos que enfrentan, en soledad, el duro viaje de la razón al delirio.

Más allá de la destrucción física de las ciudades, más allá de los cientos de miles de refugiados y desplazados, las guerras dejan también un daño irreparable en muchos supervivientes. Hoy, más de un millón de sirios sufre algún tipo de enfermedad mental. Según la ONU, la reconstrucción de Siria podría rondar los 400 mil millones de dólares. Pero es imposible saber cuánto costará sanar los daños mentales que deja el conflicto.

Un reportaje de Luis Pérez; con realización de Ángel Barroso; Imagen y sonido de Marcelo Illán e Ignacio Villanueva; y montaje de Luis María Elgorriaga.


Estupor y Temblores (65) Europa 1945: la venganza de los vencedores, la paz salvaje

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la gente de la Europa liberada celebró su libertad de la tiranía nazi. Pero para millones de alemanes, el final del conflicto abrió un capítulo terrible en una de las mayores limpiezas étnicas de la historia europea. Sufrieron una tremenda violencia, especialmente aquellos alemanes que habían vivido pacíficamente durante siglos en los países vecinos. Dirigido en 2015 por el británico Peter Molley, 'La paz salvaje' (The savage peace) usa archivos de películas nunca vistos y testimonios de los testigos oculares para narrar una historia desgarradora de violencia contra civiles alemanes, que a veces eran un espejo de algunas de las peores crueldades de los ocupantes nazis durante los años de la guerra. Esta historia hasta ahora no había sido contada, 70 años después de que ocurriese. Como reconoció el escritor George Orwell "el trato a los alemanes derrotados fue un terrible crimen que ha quedado impune".

Debajo del documental hemos añadido una entrevista de Jacinto Antón a Keith Lowe, autor del muy recomendable libro 'Continente salvaje', un impactante texto que recorre la geografía de deportaciones, violaciones, pogroms, ejecuciones sumarias y represalias de todo tipo que no sólo hubo sobre los alemanes sino también sobre otras minorías o etnias en lugares como Prusia Oriental, Polonia, Checoslovaquia, Ucrania, Rumania etc Era un continente sin instituciones, sin ley ni orden ni fronteras ni moralidad, ni propiedad privada, en el que sólo la supervivencia y la venganza de los vencedores prevaleció, extendiéndose durante cinco largos años de conflictos de posguerra. De aquellos espantos nació la Europa moderna aunque, afortunadamente, el paso del tiempo fue disipando el odio para dar paso a la unidad y la solidaridad entre los pueblos que, al menos en teoría, es la Unión Europea de hoy. 



Callaron las armas y fue un infierno

Keith Lowe describe en ‘Continente salvaje’ el horror en Europa tras la II Guerra Mundial


Bajó el telón de la II Guerra Mundial, pero los cuatro jinetes del apocalipsis no dejaron de galopar. En Europa, en un mundo devastado por cinco años de contienda, la gente se las prometía muy felices al firmarse la paz y sin embargo lo que siguió fue un espanto. En un continente devuelto a una condición casi medieval, inmerso en un completo caos, con destrucciones sin cuento, las instituciones colapsadas y la sed de venganza a la orden del día, el desastre humano y moral era absoluto. 

A mostrar ese siniestro panorama que fue el envenenado legado de la contienda ha dedicado Keith Lowe (Londres, 1970), uno de los más destacados de la nueva generación de historiadores británicos, su libro Continente salvaje, Europa después de la Segunda Guerra Mundial(Galaxia Gutenberg), un libro que se lee con el corazón en un puño especialmente ante la suma de nuevos horrores y vejaciones que tuvieron que aguantar los supervivientes en una cruel nueva vuelta de tuerca de la historia sobre sus víctimas.

¿Fue peor la posguerra que la guerra? “No llegaría yo tan lejos como a afirmar eso”, responde Lowe. “En algunas áreas quizá, aunque en general no. Pero mientras en algunos lugares el fin de la guerra se celebraba con fiestas, en otros continuaba la violencia, e incluso eran parte de las celebraciones la muerte y la vergüenza de otros. Cientos de miles de personas fueron asesinadas o se las dejó morir después de la guerra”. El historiador recalca que es una falsa idea la de que en 1945 todo volvió a la normalidad. “Hizo falta una transición que estuvo llena en muchos sitios, cuanto más al Este peor, de injusticias, atropellos y crueldad, fue una época sin ley”.

Refugiados de la II Guerra Mundial

El libro muestra que las democracias podían ser muy vengativas. “No tanto como los regímenes totalitarios pero sí, la venganza forma parte de la naturaleza humana, es algo innato y difícil de controlar, y hubo una gran ola de venganza en toda Europa”. Continente salvaje presenta casos —menos conocidos que los de las acusadas de colaboracionismo en Francia rapadas (¡20.000!)— como el de las mujeres y niños marginados y privados de derechos en Noruega, las primeras por ser parejas de soldados alemanes y los segundos por ser el fruto de esas uniones. Lowe explica que el 10 % de las noruegas de entre 15 y 30 años tuvieron novios alemanes durante la guerra. Se tachaba a esas mujeres de traidoras a la nación, aunque ellas y otras en su mismo caso en otros países de Europa consideraban sus relaciones un asunto privado, como la actriz francesa Arletty que, cuenta el historiador, durante su juicio en París por su affaire con un oficial alemán exclamó: “Mi corazón pertenece a Francia, pero mi vagina es mía”.

En cuanto a los niños, Lowe apunta que los soldados alemanes engendraron entre uno y dos millones en la Europa ocupada. En 1945 un diario noruego consideraba a los del país escandinavo “una minoría bastarda peligrosa” susceptible de convertirse en el futuro en “una quinta columna entre la población noruega pura”.

Lo que ocurrió con los judíos fue terrible. “Sobre todo porque tenemos la idea de que el Holocausto generó una gran empatía con los judíos tras la guerra y ese no fue el caso. En muchos lugares se reavivó el antisemitismo. Los judíos supervivientes volvían a sus casas sin nada y tuvieron que luchar para recuperar sus propiedades. En ese conflicto, no hubo compasión con las víctimas". Lowe recoge casos como los de la judía holandesa superviviente de los campos a la que un conocido la recibió diciendo: "Tienes suerte de no haber estado aquí, ¡no sabes el hambre que hemos pasado!". 


En Hungría, Eslovaquia y Polonia hubo verdaderos pogromos. Al menos 500 judíos fueron asesinados en Polonia entre la rendición alemana y el verano de 1946”. Una de las tragedias que sobrevino con la paz fue la de la deportación forzosa de poblaciones desplazadas a lugares en los que les aguardaban duros castigos. “Los británicos y estadounidenses entregamos a los soviéticos a millares de refugiados y prisioneros de guerra procedentes de Europa oriental, como 70.000 cosacos y al ejército de Vlasov, sabiendo que les esperaba en muchos casos la muerte (los que caían en manos del Ejército Rojo tenían 90 veces más probabilidades de morir que los que apresaban los aliados occidentales)”.

A Lowe le cuesta decir qué es lo que le conmueve más de todos los dramas de su libro. "Pero con lo que tengo pesadillas es con lo que se hizo a los civiles alemanes en los campos de prisioneros. Algunos guardias trataron de imitar lo que habían hechos los nazis en nombre de la venganza. No digo que algunos alemanes no merecieran castigo pero eso no es excusa para la brutalidad que se ejerció sobre ellos, lo que les hicieron”. Lowe, que inauguró en Barcelona el proyecto Espacio de Humanidades. Mediterráneo y Europa, en el Palau Macaya de la Obra Social La Caixa, está de acuerdo en la comparación de la Europa de 1945 con la de la Guerra de los Treinta Años. “Todas las estructuras de la sociedad cayeron, las cosechas se perdieron, incluso las que pudieron recogerse no había manera de transportarlas, todo estaba destruido: el hambre fue peor que durante la guerra”.

Había huérfanos por todas partes, señala el historiador, cientos de miles sino millones que se habían quedado sobre todo sin padre. Y muchos niños perdidos; 35.000 solo en Berlín en verano del 45. "Los niños eran el futuro para construir una nueva sociedad pero muchos estaban profundamente traumatizados. Hay muchos testimonios de niños a los que aterrorizaba la simple visión de un hombre en uniforme. Toda una generación se quedó sin referentes masculinos, con los padres muertos o prisioneros durante largos años". Muchos pueblos se quedaron sin hombres, lo que tuvo un efecto traumático en toda una generación de mujeres. "Los hombres se convirtieron en un bien muy preciado". En la URSS había al final de la guerra 13 millones más de mujeres que de hombres.

Para el historiador lo más importante es que la nueva Europa, la nuestra, se forjó en medio de "esa época violenta y vengativa", y fue entonces cuando "muchas de nuestras aspiraciones, de nuestros prejuicios y rencores cobraron forma”.


Vocabulario Fundamental. Animales (53) El asesinato de Sota


El pasado día 18 de diciembre en Barcelona un agente de la Guardia Urbana le pegó un tiro en la cabeza a la perrita que era la única compañía de un chico estonio que se ganaba la vida vendiendo pulseras en la Gran Vía de Barcelona.

Varios policías se habían acercado al chico y uno de ellos, tras darle una hostia porque sí, porque no me gusta tu nombre, al ver que la perrita les ladraba (en ningún caso les mordió) decidió que el procedimiento adecuado era ejecutar al molesto animal. Las imágenes de la perra agonizando en la calle, desangrándose pero aún moviendo la cola, como no entendiendo que hace ella muriéndose ahí, cuando sólo quería jugar y que dejaran de pegar a su dueño, son de las que no se olvidan. A mí al menos se me han metido dentro y me están matando.

Dulce Sota, lo siento en el alma, siento que te hayas ido de este mundo de esta forma tan cruel, tan triste, tan sola, sin poder comprender a las personas. Al menos ésta que escribe ya te lleva en el corazón. Querido Tauri, siento tu dolor como si fuera mío, siento que ni siquiera pudieras abrazarla mientras moría para que no lo hiciera sola, espero que puedas vivir con esta desgracia que tan injustamente te ha devastado la vida. 

Al menos la solidaridad con Sota y Tauri se ha desbordado en los colectivos animalistas Si alguien quiere firmar esta petición para exigir que se investigue y se juzgue este hecho de lesa Naturaleza, de lesa humanidad, en este enlace se puede.

P.D. En recuerdo a Sota, 'Dogsong', de The Be Good Tanyas




Out in the trees, dirt on our knees / We laid him down forever / And on that hill there it was still / As in the ever after / He lays his rest we knew it best / To lay him down so gently / And now he sleeps / where moss does creep / And no more is he with me / The birds did cry, and so did i / To think of life so lonely / And in their song i heard it long / What sadness, and what beauty / Your friend is gone, but / you live on / In life you loved him fully / But now little streams and forests / Dream / And all is made more holy


El amo de la perra abatida por un policía: “Sota no le mordió”

El joven estonio denuncia ante el juez a los agentes por agredirle tras la muerte del animal en plena calle

El País - Barcelona 21 diciembre 2018 - 20:24 CET

Minnesota es el nombre con el que se la entregaron después de ser abandonada. Pero él la llamaba Sota. "Dormía conmigo, se levantaba conmigo... Sota me ha demostrado más amor que mi familia", explica Tauri Ruusalu sentado en un banco de la Ciudad de la Justicia. A ratos, el joven estonio baja la cabeza, interrumpe su relato y se queda como en trance mientras recuerda a la perra que le ha acompañado desde que llegó a Barcelona, hace un año y cuatro meses, como mochilero. "Sota ha estado con niños y no les ha hecho ni un arañazo. No ha mordido a nadie. Tampoco al policía que la asesinó".

Ruusalu acaba de denunciar ante el juez al agente de la Guardia Urbana que, el pasado miércoles, sacó su pistola en plena Gran Vía de Barcelona y mató a Sota, un mestizo de labrador de unos dos años y medio, de un solo y letal disparo. Según la versión oficial, la perra le había mordido en el brazo y buscaba su cuello. El joven lo niega de forma rotunda y airada. Su abogada, Inés Guardiola -que le asiste de forma altruista- ha pedido al juez que impida la destrucción del cuerpo del animal y que obligue a un hotel cercano a entregar las imágenes de las cámaras de seguridad. El Ayuntamiento de Barcelona ya ha anunciado que investigará los hechos.


El joven, que vive en la calle y vende pulseras, también hace un llamamiento para encontrar testigos de lo ocurrido. Los hechos, que han indignado a las entidades animalistas, ocurrieron en pleno mediodía del miércoles. Ruusalu paseaba por la calle junto a Sota, que como siempre iba "suelta, sin atar", cuando un agente le tocó en el hombro y le pidió que se identificara. A partir de ahí, los relatos de la Guardia Urbana y del amo de la perra abatida difieren por completo y han dado lugar a denuncias cruzadas.

"Me ofrecí a escribirle mi nombre porque es complicado. El policía pensó que le tomaba el pelo", cuenta. El agente le dio entonces, siempre según su versión, un manotazo en la cara. Sota se interpuso entre los dos. "Subió sus patas delanteras al brazo del policía, pero no le mordió. Movía la cola todo el rato. Pensaba que estábamos jugando". Ruusalu dice que ordenó al animal colocarse detrás de él. Pero el urbano le gritó para que entrara en el coche y Sota ladró y se dirigió hacia el policía.

Una ejecución a sangre fría. Así describe Ruusalu la acción del urbano. El joven estonio se lleva las manos a los bolsillos, las saca simulando que lleva una pistola y reproduce de forma teatral lo ocurrido ante la mirada de los vigilantes de seguridad de la Ciudad de la Justicia, vacía y espectral a estas horas de la noche. "No dijo nada. Sacó su pistola y sin dudarlo apuntó directamente a la cabeza y disparó. La asesinó. Estaba a unos tres metros. Me quedé aterrorizado".

Ruusalu se queda otra vez paralizado, los ojos fijos en el suelo mientras rememora aquel momento. Más calmado, intenta buscar una explicación: "No sé si el policía se asustó o quiso probar su poder contra mí. No estoy en contra de los policías, pero tienen que saber controlar una situación. El policía que disparó a Sota tiene un problema mental, no puede llevar un arma".

Agresión tras el 'shock'

El nómada Ruusalu (antes de vivir en las calles de Barcelona recorrió otras en Francia, Suiza o Alemania para "entender nuevas culturas") acude a los juzgados, de entrada, para despedirse en condiciones de su compañera. "Quiero el cuerpo de mi perra. Quiero incinerarla y enviar sus restos al Mediterráneo. Le encantaba bañarse allí. Fuimos muchas veces al camping de Waikiki [en Tarragona] y Sotajugaba con los niños, que le hacían de todo", recuerda, y por primera vez su rostro deja de ser anonadado.

Pero Ruusalu también busca justicia por lo que, cuenta, le ocurrió tras el disparo. El joven quedó en shock y cogió un monopatín que llevaba para "defenderse", según su denuncia, que no entra demasiado en ese asunto aunque el joven admite que entonces estaba "muy enfadado". La Guardia Urbana, en cualquier caso, ha denunciado al mochilero estonio por atentado a la autoridad. Según la versión oficial, golpeó a uno de los agentes con el monopatín.

Otros agentes de la Guardia Urbana acudieron entonces al lugar y se abalanzaron sobre Ruusalu para reducirle. Esa escena sí fue grabada parcialmente en un vídeo difundido estos días, en el que también se ve a Sota agonizando en la acera, rodeada por un charco de sangre en torno a su cabeza mientras aún mueve la cola.

La denuncia interpuesta por Inés Guardiola, del bufete Del Castillo, relata que fue agredido "brutalmente" por cinco policías. "Un agente con la bota policial me pisó expresamente y sin justificación la mano izquierda". En el coche, Ruusalu dice que también fue agarrado por el cuello y golpeado en el diafragma. Por la noche, en el hospital, solo recuerda que le sedaron para calmarle y que se despertó varias veces llamando a Sota y buscándola, en vano, debajo del colchón.

Estupor y Temblores (64) La verdad de la caza


Parece que la conmoción que este video espantoso ha causado ha dejado bien claro a la sociedad la terrible realidad que supone la caza en nuestro país, en todos los países. Esto y muchas más cosas tan chungas como esta suceden a diario, en cada cacería, que es lo que ellos llaman deporte y amar la Naturaleza, matar por diversión, con saña, matar a cualquier coste. La sangre como entretenimiento, la destrucción a tiros, por acoso, o despeñamiento, o destripados vivos, de seres maravillosos y sintientes, porque sí, por tradición, por incultura, por corrupción moral, por simple y llana crueldad. Siempre estaré racional y visceralmente en contra de estas personas miserables, para mí son el puto enemigo. 

Estupor y Temblores (63) Bolsonaro, o el horror


Ganó Bolsonaro las presidenciales de Brasil y un escalofrío nos recorre el espinazo. Su elección confirma las encuestas previas y también que la realidad siempre puede ir a peor, a mucho peor. Por la geopolítica del mundo campa el populismo neofascista encumbrando como gobernantes a auténticos despojos morales cada vez en más países, cada vez más poderosos. Desde los Estados Unidos de Trump, la China de Xi Jinping, la Rusia de Putin, la Turquía de Erdogan, la Italia del ministro Salvini, la Hungría de Viktor Orban o las Filipinas del demente Duterte, entre otros (en Francia Marine Le Pen y en España Pablo Casado andan amenazando), el fascismo de nuevo cuño se extiende por todas partes. De los países de Oriente Medio ni hablamos. Y ahora, ay, el gigante latinoamericano Brasil y el infame Jair Bolsonaro.

Racista, homófobo, machista, (todo en grado sumo), nostálgico de la dictadura militar que atormentó el país entre 1964 y 1985, a la que sólo reprocha haber torturado mucho pero asesinado poco, este apóstol del odio ha sabido capitalizar el hartazgo de los brasileños con la mala situación de la economía, la inseguridad y las corruptelas del PT, que gobernó 13 de los últimos 15 años.

Con el apoyo del cada vez más poderoso movimiento evangelista y a través de una campaña mayormente digital basada en la calumnia y desinformación ha hecho creer a casi 58 millones de brasileños que él podrá acabar con la delincuencia y la corrupción sistémicas que arrastra el país desde hace décadas, así como salir de la crisis con un paquete de reformas de corte neoliberal.



De primeras Bolsonaro ya ha prometido reducir la edad penal a los 16 años (aunque en principio propuso 12), incrementar la lucha contra los ecologistas y el movimiento indígena, ampliar la superficie cultivable de la Amazonia (es decir, destruirla a mayor ritmo) para mayor beneficio del agronegocio, ha nombrado al ultraliberal Paulo Guedes como superministro económico para privatizar todas las empresas estatales (Petrobras y Banco de Brasil incluidas), ha prometido proteger a los policías que maten con y sin razón, tipificar como terrorismo las protestas de sindicatos agrarios, abandonar el Acuerdo de París Contra el Cambio Climático (como Donald Trump), ha expresado su deseo de militarizar la enseñanza para lo que ha nombrado a un general como nuevo Ministro de Educación, además de tratar prohibir la enseñanza de ideas progresistas como la igualdad de género o el feminismo. Y con todo ello ha llegado una auténtica fractura social que ha partido el país en dos. Y lo que queda.  

En fin, llegan malos tiempos para Brasil, malos tiempos para la Amazonia, malos tiempos para todos. En 1941 el escritor austríaco Stefan Zweig huía a Brasil escapando del nazismo que se extendía por Europa. Al año siguiente acabaría suicidándose con su mujer en Petrópolis, pensando que el fascismo se extendería por el mundo. Hoy su predicción está más cerca que nunca de cumplirse, hoy no sabría donde huir. 

 

Estupor y Temblores (62) 'Under the sun', la pesadilla norcoreana como nunca la habías visto

'Under The Sun' es un fascinante estudio sobre la propaganda de estado y de la oscura verdad que planea fuera de escena" Stephen Dalton : The Hollywood Reporter"

Un acto de subversión incómodamente revelador que es impresionante, lo tomes como lo tomes: como una propaganda deconstruida, fallida o convertida en una tragicomedia cuyas críticas más agudizadas residen en su mayor parte en lo que no se ve" Dennis Harvey: Variety

"Un poderoso retrato de una sociedad despojada de ironía, donde tener vida interna puede ser peligroso." Naief Yehya

'Under the sun' es el documental definitivo sobre Corea del Norte. Ningún otro documental en el que aparezca el ínclito Alejandro Cao de Benós o cualquier otro machaca del régimen controlando en todo momento (o sea, todos) puede apenas reflejar briznas de la auténtica realidad de los desdichados que viven en ese manicomio que es el país de la psicopática dinastia Kim.

La película comienza siendo como el gobierno de Corea del Norte planeaba que fuera, una obra de propaganda que daría a conocer al mundo lo trabajadores, armoniosos y felices que son los norcoreanos. Sin embargo, afortunadamente aquello no era lo que el director, el ruso Vitaly Mansky, decidió realizar un acto supremo de libre albedrío al darse cuenta de la gran manipulación a la que le iban a someter.

Nacido y criado en la Unión Soviética, Mansky pasó más de dos años negociando sus condiciones de acceso al Reino Ermitaño para poder grabar un documental con el que mostrar al mundo el estilo de vida de la familia norcoreana media. Pero el director ruso pronto pudo comprobar que el gobierno de esta hermética república no solo había redactado el guión y tenía intención de editar cada minuto de la cinta, sino que había designado un equipo de representantes que se encargarían de determinar las localizaciones y las personas que aparecerían en el documental y de supervisar cada escena del mismo.

La película se centra en la pequeña Zin-mi, de ocho años, y su familia durante los preparativos de la niña para entrar a formar parte de la Asociación Infantil de Corea del Norte. El control de los esbirros del gobierno sobre la grabación era absoluto, por lo que Mansky recurrió a una táctica furtiva para retirar ese velo censor. Decidió mantener las cámaras grabando entre tomas, de forma que pudo filmar a los representantes del gobierno dándole instrucciones precisas a él a la niña y al resto de pobres personajes que la tuvieran que acompañar en el teatrillo de la puesta en escena de cada secuencia, de cada plano.

Así, el documental avanza visitando su casa, mostrando su vida familiar, su colegio, la fábrica donde trabaja su madre, mostrando lo que supuestamente todos hacen y dicen pero también todo lo que se oculta y lo que se calla. Los incómodos silencios, el siniestro poder que ejercen los esbirros, la tensión y el miedo interior de quienes aparecen en escena, la enorme presión a la que está sometida la pobre niña hasta su devastadora escena final, que te deja con el corazón sobrecogido. Está subtitulado en inglés. Recomendable es poco.



Este es el documental que Corea del Norte no quiere que veas

Va a hacer que te replantees lo que piensas del reino ermitaño 


"Hemos grabado en sitios complicados, pero nadie podía imaginar que íbamos a estar tan controlados", recuerda Simone Baumann, una de las productoras."Esta película pone en tela de juicio la veracidad de otros documentales, de los que se asegura que también se grabaron sin interferencias", explica el periodista y profesor Robert Boynton. "Ya no sé si creérmelo". Boynton mantuvo una extensa entrevista con Mansky con la ayuda de un traductor, cuya transcripción se publicó en el New York Times. Asimismo, como parte del trabajo de campo para la redacción de su libro The Invitation Only Zone, entrevistó a varios desertores de Corea del Norte en relación con los casos de secuestros de ciudadanos japoneses.

El documental muestra a los acompañantes gubernamentales en la vivienda de la familia de Zin-mi. También acuden a la fábrica en la que trabaja la madre para asegurarse de que los demás empleados se muestren joviales y solícitos. En una ocasión, uno de los veteranos olvida mencionar la Asociación Infantil durante una charla a un grupo de estudiantes, silencio violento que rápidamente se apresuran a llenar los guías. A veces resulta hasta cómico.

También hay algo siniestro en la presencia de esos hombres de negro en el modesto piso de la familia, indicándoles cómo deben comerse la cena. Esa escena concreta, al principio de la película, da al espectador una idea de lo que va a presenciar a continuación: un retrato espeluznante, trágico y fascinante de la vida bajo el yugo del Gran Hermano Kim.

Pese a su experiencia grabando en entornos restringidos, Mansky presenció varias cosas que lo sorprendieron. "Nunca había estado en un sitio en el que los niños no miraran a la cámara", explica Boynton. "En un par o tres de fugaces ocasiones, un chaval le sacó la lengua, pero en general le llamó la atención lo controlados que estaban los niños".

Mansky recurrió a artimañas básicas para lograr grabar lo que quería. "Fue relativamente fácil porque los norcoreanos no sabían que hay cámaras que pueden seguir grabando aunque el piloto rojo no esté encendido", explica Boynton. "Pensaron que podían fijarse en eso para controlarlo todo, pero se equivocaron". En cualquier caso, Mansky debía entregar a los supervisores el metraje que grababa cada día para su aprobación.

Lo que ni siquiera se imaginaban los norcoreanos es que la grabación quedaba registrada en dos tarjetas de memoria, una de las cuales era entregada a las autoridades norcoreanas, mientras que la otra quedaba a buen recaudo con el equipo de Mansky. De esta forma, los supervisores eliminaban las partes que no les gustaban, totalmente ajenos a la existencia de una segunda grabación completa y no censurada. Mansky incluso contrató a una intérprete de coreano de origen ruso para que pudiera traducirles en todo momento de qué estaban hablando los supervisores. "Era nuestra espía", le dijo a Boynton.

A lo largo de la película, seguimos el adoctrinamiento de Zin-mi en la escuela, la vida familiar y las clases de baile, y somos testigos de las forzadas muestras de alegría y felicitaciones de los compañeros de trabajo de los padres por los éxitos de la pequeña. En Corea del Norte se enteraron de la existencia del documental cuando este empezó a suscitar el interés general en los festivales en que se presentaba. El régimen presentó una queja formal al gobierno de Rusia, que había financiado parte del proyecto, pero a pesar de la presión, Mansky se negó a retirar la mención de Rusia en los créditos.


Algunas voces críticas, entre ellas la del exministro de cultura ruso, argumentaban que el estreno del documental había puesto a la familia protagonista en una situación de peligro. Sin embargo, Boynton asegura que Mansky estaba "muy preocupado por la familia y editó la cinta pensando en su seguridad", utilizando solo escenas que no dañaran su imagen. "Corea del Norte difícilmente puede juzgarlos", asegura Baumann. "Los representantes del régimen estaban satisfechos con su labor y la familia se ciñó al guion. En una entrevista, la madre dijo que era la primera vez que su hija se ponía frente a una cámara y que lo había hecho muy bien".

Desde que se estrenó el documental, Zin-mi se ha convertido en una especie de celebridad en su propio país. Los medios norcoreanos informan de que el pasado mayo la pequeña entregó a Kim Jong-Un un ramo de flores tras la celebración del 7º Congreso del Partido del Trabajo.

Mansky aseguró a Boynton que no le preocupaba lo más mínimo el destino de los acompañantes. "Son parte del aparato propagandístico", añadió Boynton. "En Corea del Norte se premia y castiga al pueblo constantemente. No creo que se vayan a morir de hambre en el gulag". Otros sectores, como la organización canadiense de defensa de los derechos humanos JAYU, han cuestionado el valor de un documental que se limita a "enseñar lo que ya sabemos" de Corea del Norte. Boynton discrepa. "Lo que sabemos cambia constantemente. Es como una muñeca rusa: la abres y encuentras otra, y otra, y otra".

Para Boynton, este documental es el retrato más fiel que existe de la verdadera Corea del Norte. "Es tan sumamente veraz que hace que te cuestiones cualquier otro documento sobre este país", afirma. "Allí el artificio, la pompa y la teatralidad desempeñan papeles importantísimos, y Mansky ha sido el primero que lo ha entendido. La realidad es lo que no es real.

Estupor y Temblores (60) Jerusalem, el 'paso a la paz' de Trump

Oh, Jerusalén



Trump acaba de otorgarle a Israel un título de propiedad sobre la totalidad de la ciudad de Jerusalén casi tan valioso como el que los judíos religiosos afirman que está escrito en la Biblia. Su decisión causa un inmerecido dolor al pueblo palestino, añade gasolina a los incendios de Oriente Próximo y, por supuesto, viola el criterio internacional hasta ahora mayoritario. Desde 1947 la comunidad internacional contemplaba a Jerusalén como un caso especial, un corpus separatum, resoluble tan solo con fórmulas originales. En un primer momento, un estatuto de ciudad internacional; luego, su posible condición de capital de dos Estados, el existente Estado israelí y el jamás nacido Estado palestino. Por eso los países que sostenían relaciones con Israel establecían sus embajadas en Tel Aviv.

Quizá el único mérito que a veces tienen las decisiones de Trump es que dejan las cosas cruelmente claras. Su diktat sobre Jerusalén termina de un plumazo con tres quimeras que venían prolongándose demasiado tiempo. Una, la de una posible neutralidad de Estados Unidos en el conflicto israelo-palestino. Otra, la de la vigencia de un proceso de paz fallecido cuando un extremista israelí asesinó a Rabin en 1995. La tercera, la de la viabilidad de un Estado palestino en los bantustanes que le quedan a este pueblo en Tierra Santa.

Israel ha ganado. Por goleada y sin que nadie le chiste. De iure o de facto, es dueño de todo el territorio del Antiguo Mandato Británico en Palestina. Los palestinos –musulmanes y cristianos- que allí siguen viviendo lo hacen en una especie de reservas indígenas, cercadas por todas partes. Con Jerusalén ocurre lo mismo: desde que conquistara su mitad oriental en la guerra de 1967, Israel ha ido extendiendo y profundizando su control sobre toda la ciudad y todos sus suburbios, convirtiendo en guetos a sus tradicionales barrios árabes.


No existe la menor posibilidad de construir un Estado viable en el puzle compuesto por la franja de Gaza y las reservas palestinas de Cirsjordania. Basta con mirar un mapa para darse cuenta. Y sin embargo, la diplomacia europea ha vivido los últimos lustros haciendo como que seguían siendo posibles tanto la fórmula de los dos Estados como el sueño de un Jerusalén que fuera capital de uno y otro. Ese marear la perdiz les resultaba lo más cómodo.

No estoy diciendo que la solución de los dos Estados con Jerusalén como capital compartida no fuera la única razonable; los que hayan seguido mis andanzas por Oriente Próximo desde los años 1980 sabrán que la apoyaba con mi corazón y mi cerebro. Lo que estoy diciendo es que la persistente colonización israelí de Jerusalén oriental y de las mejores parcelas de Cisjordania ha terminado por hacerla físicamente imposible.

Así que afrontemos la realidad, aunque sea obligados por la brutalidad de Trump. Y la realidad es que solo hay un Estado en Tierra Santa, el israelí, y que ese Estado es dueño y señor de todo Jerusalén. Ahora bien, ¿qué ocurre con los palestinos que allí viven? ¿Van a seguir siendo parias en una tierra que durante siglos, si no milenios –palestino viene de filisteo-, también fue suya? ¿No se asemeja esta situación a la de los negros en la Sudáfrica del apartheid? ¿No piensa la comunidad internacional exigirle a Israel que conceda la plenitud de derechos civiles, incluido el voto, a los árabes de los territorios conquistados en 1967 y que, medio siglo después, siguen sujetos a su gobierno?

Quizá el de Trump termine siendo un regalo envenado para Israel. Porque, como ya intuyó Edward Said, el conflicto de Tierra Santa está dejando de ser uno entre dos aspiraciones nacionales en un mismo espacio para pasar a ser el de una minoría oprimida en ese espacio. Y esto último solo tiene una solución civilizada: la que sellaron De Klerk y Mandela para Sudáfrica, la igualdad que a Israel le pone los pelos de punta.

Estupor y Temblores (59) Arde Galicia (y Portugal)


“Esta imposibilidad o esta negativa a limpiar el monte hace que algunos propietarios usen el fuego para ahorrarse la limpieza o la posible multa. Y aquí tenemos uno de los factores claves de por qué hay tantos incendios en Galicia. Este es un tema tabú en Galicia y la gente prefiere echar la culpa a todo menos a nosotros mismos. Y mira, te voy a decir una cosa: aquí nadie viene de fuera a plantarnos fuego. Ni tampoco viene de Portugal o aparecen de la nada. Los que queman Galicia son gallegos. Y eso duele escucharlo". (Agente forestal gallego)

Van llegando las lluvias al noroeste de la península, unas lluvias más necesitadas que nunca para ayudar a sofocar los múltiples y devastadores incendios que llevan días asolando Galicia, Asturias y el centro y norte de Portugal, donde ya han muerto más de treinta personas que se suman a las docenas de fallecidos en los incendios de principio de verano. En el país luso sigue habiendo más de 500 focos activos, hay carreteras y autopistas cortadas y varias aldeas han tenido que ser evacuadas por el peligro de las llamas que se expanden. Todos los medios de que dispone el país están trabajando para la extinción. Todo el centro y el norte del país está en alerta roja, un horror.

En Galicia cerca de 40.000 hectáreas han sido arrasadas por los ochenta incendios que se han registrado estos días. Paisajes carbonizados y desolación, angustia humana y animal, daños irreparables en casas, campos, bosques, montañas, aldeas, tres personas fallecidas, así como innumerables animales, tanto daño causado, tanta naturaleza muerta. Qué espanto.



Para intentar explicar lo que había ocurrido el periodista gallego de El Intermedio Gonzo entrevistaba al también periodista gallego Nacho Carretero, quien afirmaba que se sabe que hay unas 100-150 personas incendiarias, una especie de parque móvil de criminales pirómanos que cuando ven que las circunstancias ambientales alcanzan ese temido factor Triple 30 (30 o más grados de temperatura, menos de un 30% de humedad del ambiente y más de 30 km/h de velocidad del viento) salen a prender fuego al monte. Que en cada aldea hay uno. Y parece que esta industria del fuego se acepta como parte del paisaje de la tierra. Algo que los gallegos deberían hacerse mirar. Estos criminales deben ser castigados porque el daño que causan es inmenso. 



Si a esto le sumamos el abandono de muchos minifundios forestales gallegos, la negligencia en el uso del fuego para desbrozar de muchos propietarios, o de ganaderos para obtención de pastos, así como el recorte de medios de prevención y combate de las llamas y la falta de un plan de política forestal a largo plazo (esto en el debe de la Xunta de Galicia), además de los cada vez más flagrantes efectos del cambio climático que cada año provocan más días con factor triple 30, todo junto posibilita que cada año se den más de estas tormentas perfectas de fuego y destrucción, brutales megaincendios que hace décadas no eran posibles. Como vemos el tema es muy complejo y tiene difíciles soluciones.

Esperemos que las investigaciones lleven de una vez a la detención de los causantes de tanto daño y que se aprenda de estos horrores para intentar que no se repitan. Al menos se ha visto otra vez cómo el pueblo gallego se crece en la adversidad y que la solidaridad vecinal llega donde no lo hacen los medios oficiales.

En fin, que esto acabe cuanto antes, que los que lo han perdido todo (como esta pobre perrita) sean ayudados a volver a empezar, que llueva lo necesario para la completa extinción de los fuegos controlados pero aún vivos pero por ahora no más, para que el agua no arrastre a los ríos y rías las cenizas y la tierra que será necesaria para regenerar la cubierta vegetal de los bosques. Y que a la hora de replantar los árboles quemados se recurra a las especies autóctonas y se olviden de las plantaciones de especies alóctonas y pirófitas, como los pinos o los putos eucaliptos.

Porque como el propio Gonzo dice"A pesar del fuego e os fillos de puta, Galicia sigue siendo imponente. Miña terra, meu lar."