Un mundo mejor es posible (39) Los Cascos Blancos sirios, de Oscar

Aprovechamos que el Oscar al Mejor Corto Documental ha premiado el documental 'The White Helmets' para publicar este film del realizador británico Orlando von Einsiedel (de quien ya publicamos otro excelente documental, 'Virunga') y Joanna Natasegara que muestra la heroica labor de este grupo de civiles voluntarios en el rescate de decenas de miles de sus compatriotas de los escombros producidos, en su inmensa mayoría, por los bombardeos del régimen de Basar al-Asad o la fuerza aérea rusa, uno de los grandes crímenes contra la Humanidad de nuestro tiempo.




“Salvar una vida es salvar a toda la humanidad”. Ese es el lema de los Cascos Blancos, un grupo de salvamento en Siria compuesto por civiles. La guerra que arrasa el país es una realidad para los sirios que no han podido huir y toda ayuda que puedan recibir es más que bienvenida. El documental está ambientado en Aleppo, Siria y Turquía a principios del año 2016 y sigue a tres voluntarios pertenecientes a Cascos blancos que son los primeros en llegar tras un bombardeo. Los tres hombres arriesgan hasta su propia vida para salvar a los ciudadanos que están perdidos, heridos o enterrados entre los escombros de la ciudad.


Vocabulario Fundamental. Cerebro e Inteligencia (26) Mi hermoso cerebro roto



Una nueva incursión en el apasionante universo de las neurociencias nos lleva a 'My Beautiful Broken Brain', un documental sobre el profundo cambio vital que sufrió la inglesa Lotje Sodderland tras sufrir un infarto cerebral a la edad de 34 años. Una búsqueda de los secretos que encerraba su propia mente que comienza después de que Sodderland sobreviva milagrosamente a un derrame cerebro-vascular que cambia todo su mundo. De ahí en adelante, la película recorre fascinantes explicaciones sobre el cerebro humano, el poder de la mente y la lucha de Lotje por adaptarse a su nuevo estado físico y mental.

Las secuelas más notables que dejó el derrame en Sodderland afectaron sus procesos cognitivos, específicamente en la capacidad de leer y de ver la lógica en las palabras, procesos mentales directamente relacionados con nuestra forma de interpretar el mundo. Un día, Lotje era una mujer sumamente inteligente y activa que trabajaba como productora digital en una agencia creativa y al día siguiente su cerebro había perdido años de conocimiento y experiencia.

Pero en accidentes como este no solamente hay pérdidas. El cerebro es tan poderoso que puede desarrollar otras nuevas habilidades y así compensar las fallas. Aunque Lotje perdió ciertas capacidades, adquirió, literalmente, una nueva y única visión del mundoEn el documental (escrito por Sophie Robinson y dirigido en 2014 por ella misma y la propia Lotje Sodderland), dice varias veces que empezó a ver al mundo como una película de David Lynch, por lo que comenzó a mandarle video-cartas al director de cine, ya que el incidente le arrebató la habilidad de escribir. Y ahora, vía Netflix, Lotje Sodderland nos cuenta cómo aprendió a aceptar las limitaciones que su infarto le dejó así como a fortalecer las nuevas habilidades que con ello adquirió.

Los extraordinarios descubrimientos que surgen de su alterada percepción sensorial ilustran un estupendo film que documenta los altibajos de Sodderland en su recuperación, invitando al espectador a sumergirse en un viaje profundamente personal hacia la enorme complejidad, fragilidad y otras maravillas que encierra la obra magna de la evolución, el cerebro humano.

El Crackómetro (40) La plenitud de una época gloriosa





Aún nos relamemos con los ecos de la quinta Copa del Rey consecutiva para el equipo de baloncesto del Real Madrid, una racha increíble para un equipo superlativo, un grupo unido de muchas personas que lo han hecho posible combinando todo su talento y su trabajo. Una gozada estar viviendo esta época dorada del basket madridista. Y ahí en primer plano el principal artífice, junto con Pablo Laso, de todo esto, el irrepetible, el genio absoluto, ese gran baloncestista y ser humano contemporáneo que es Sergio Llull.

Estupor y Temblores (52) Málaga 1937: La carretera de la muerte


'Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen'. General Gonzalo Queipo de Llano.

El domingo 7 de febrero de 1937, hoy se cumplen 80 años, las bombas caen sobre Málaga desde el aire y desde el mar. El gobierno republicano ha decidido que Málaga no es prioritaria y la abandona a su suerte. Las autoridades encargadas de defenderla, con el coronel José Villalba Rubio al frente, deciden salvar el culo y darse el piro, requisando vehículos si es necesario. La población civil empieza a evacuar la ciudad a pie a primera hora de la tarde tomando la única salida disponible, la carretera de Málaga a Almería.

El único militar que no deserta y permanece en Málaga hasta el último momento, intentando mantener el orden y destruyendo los barcos para evitar que caigan en manos fascistas y de paso bloquear la acción naval en el puerto, es el comandante de la base naval, el ferrolano Baudilio San Martín García, que acabará muriendo en el exilio francés. La única autoridad civil que permanece en su puesto es Eugenio Entrambasaguas Caracuel, alcalde republicano de Málaga que durante la guerra ha salvado centenares de vidas de gentes de derechas. Lo fusilan el 6 de marzo junto a 93 ciudadanos más.

El 8 de febrero las tropas fascistas ocupan Málaga. Alrededor de 100.000 personas de toda la provincia y de otras partes de Andalucía que se habían refugiado en la ciudad atestan la carretera que lleva a Almería bordeando la costa. Son 250 kilómetros a pie bajo los vuelos rasantes de la aviación italiana y alemana ametrallando y bombardeando a una población civil exhausta, mientras tres barcos de guerra cañonean a los refugiados desde el mar.

Más de 4.000 personas serán asesinadas en ese éxodo. El cirujano canadiense Norman Bethune estaba allí, con su unidad móvil de transfusiones de sangre. Durante tres días sin dormir, junto a sus ayudantes Hazen Sise y Thomas Worsley, utilizan sus ambulancias para evacuar heridos y prioritariamente niños. Dejó estremecedor testimonio en su relato 'La carretera de Málaga':

'Los hombres se tambaleaban bajo anchos sombreros, las mujeres iban tras sus huellas titubeando, los niños llevaban únicamente calzones o braguitas, sus cuerpos semidesnudos calientes bajo el sol. Había familias enteras caminando juntas, acarreando unas pocas pertenencias elementales. Daban la impresión de haber surgido de la tierra. Eran como sombras deslizándose de ninguna parte a ninguna parte.



La llanura se extendía en la lejanía hasta donde nos alcanzaba la vista, y atravesándola, en el lugar donde debería haber estado la carretera, veinte millas de seres humanos serpenteaban como una oruga gigante. Si eran de Málaga llevaban andando por lo menos cinco días con sus cinco noches. ¿Era posible? Aquella señora anciana con úlceras abiertas en las piernas, ¿podía haber sobrevivido cinco días y cinco noches a cielo abierto? Y los niños... de todas las edades, la mayoría descalzos... ¿era posible asimismo que hubieran sobrevivido?

Los aviones bajaban en picado hacia la carretera, con tanta indiferencia como si practicaran tiro al blanco, sus ametralladoras tejían intrincadas formas geométricas sobre los refugiados que huían.

En una casa destripada me encontré a una niña lloriqueando bajo una pila de pesadas vigas. Debía tener unos tres años. Aparté las vigas y me la llevé en brazos hasta dar con una ambulancia. La dejé en la camilla, pensando que sería mejor que muriera, porque aunque su cuerpo tullido sobreviviera, la luz de la razón se iría de sus ojos de niña... Sentí el cuerpo tan pesado como el de los propios muertos. Pero vacío y apagado.

¿Dónde están la clemencia y la conciencia de un mundo que enferma sin remedio? Palabras... ¡bah! por todas partes aluviones de palabras orondas, y bajo el aluvión, aquí, en la carretera de Málaga, los perdidos y los condenados. Si al menos tuviera unos miles de pares de manos, y en cada mano mil armas mortales, y para cada arma mil balas, y cada bala asignada a un asesino de niños... entonces sabría cómo expresarme'.

Mientras, en Málaga capital, entre ese 8 de febrero y final de año serán fusiladas unas 2.500 personas bajo la batuta de Carlos Arias Navarro. Los fusilamientos en toda la provincia continuarán hasta 1944. En la fosa común del antiguo cementerio de San Rafael se han contabilizado más de 4.500 cuerpos. Es la mayor fosa común en Europa occidental. Sobre la fosa número 8, que albergó un millar de cuerpos, el gobierno municipal del PP, al que apoya Ciudadanos, instaló el año pasado un pipi can. Sí, se nos mean encima y se cagan en nuestros muertos.

(Las fotografías las hizo a pie de carretera Hazen Sise, arquitecto graduado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts que había trabajado para Le Corbusier, ayudante de Norman Bethune y jefe de recaudación de fondos para el Comité de Ayuda a la Democracia Española que recorrió los frentes de guerra en su ambulancia, tomando esas imágenes para que no hubiera olvido)

Toni Álvaro

La memoria recobrada - La carretera de la muerte (Alfonso Domingo, 2006)